Categoria: Depresión

  • Día – 18.01

    Histeria. Una mujer desnuda, aplastada entre el escalón de la acera y una cola de autobuses. Grita. Pide por ayuda. Su voz no se escucha, la tiene enmudecida. Intenta llamar atención del conductor, para que no la mate, no la termine de aplastar. Nadie la escucha. Llora. Tira de la ropa de una mujer que pasa, esta la ignora. Siente vergüenza.

    Fue su madre. La que la violentó. Fue su madre y su abuela. Por qué? Qué ha hecho de mal? No sabe contestar. Solo sabe que ellas la dejaron allí para sufrir. Aplastada entre el escalón de la acera y la cola de autobuses. La mujer llora. No hay lágrimas. El lloro viene de dentro, le arranca sangre del corazón por los ojos.

    Nadie la ayuda. Ella sigue aplastada. Sigue llorando. Sigue intentando gritar. Sigue enmudecida.

    Despierto, es una horrible pesadilla. La mujer desnuda a calle, aplastada entre el escalón de la acera y la cola de los autobuses soy yo. La madre y la abuela, son mías. Siento mi cuerpo dolorido, como si tuviesen me dado con el látigo. Estoy tiesa sobre la cama. Me duele todo el cuerpo. La cabeza pesa y en el pecho noto el corazón sangrante. Intento por todo el día librarme de esta sensación nada, ni nadie, es capaz de ayudarme. Hablo para mi misma: solo fue una pesadilla, solo fue una pesadilla…

  • Día, 14.01

    Días sin poder escribir, sin ilusión, sin ganas. Al sofá, dejada por mi misma.

    No me recuerdo, donde ni cuando me he perdido de mi misma. No logro encontrarme. Ansío por retomar mi vida, pero, la tengo así… abandonada al sofá.

    Hoy pensé que la muerte no es tan mala. Tuve miedo de pensar en eso. Lo pensé, la muerte. No quiero vivir así. Dónde he perdido mi esencia? Joder, no la encuentro. La necesito, es vida o muerte.

    Dónde he dejado mi fuerza? La valentía y las ganas de vivir mundo? No era así y no puedo ser/estar así.

    Cierro los ojos, miro al cielo y escucho mi voz muda que habla en un idioma que no conozco. Habla con los ángeles y siento la aproximación de una luz, una luz morada, que llena mi cuerpo. Los ángeles llegan y me cogen de la mano, me tumban en una cama en una habitación con una suave luz dorada. Me quedo allí a dormir, un sueño de cura.