Tag: Depresión

  • Día – 18.01

    Histeria. Una mujer desnuda, aplastada entre el escalón de la acera y una cola de autobuses. Grita. Pide por ayuda. Su voz no se escucha, la tiene enmudecida. Intenta llamar atención del conductor, para que no la mate, no la termine de aplastar. Nadie la escucha. Llora. Tira de la ropa de una mujer que pasa, esta la ignora. Siente vergüenza.

    Fue su madre. La que la violentó. Fue su madre y su abuela. Por qué? Qué ha hecho de mal? No sabe contestar. Solo sabe que ellas la dejaron allí para sufrir. Aplastada entre el escalón de la acera y la cola de autobuses. La mujer llora. No hay lágrimas. El lloro viene de dentro, le arranca sangre del corazón por los ojos.

    Nadie la ayuda. Ella sigue aplastada. Sigue llorando. Sigue intentando gritar. Sigue enmudecida.

    Despierto, es una horrible pesadilla. La mujer desnuda a calle, aplastada entre el escalón de la acera y la cola de los autobuses soy yo. La madre y la abuela, son mías. Siento mi cuerpo dolorido, como si tuviesen me dado con el látigo. Estoy tiesa sobre la cama. Me duele todo el cuerpo. La cabeza pesa y en el pecho noto el corazón sangrante. Intento por todo el día librarme de esta sensación nada, ni nadie, es capaz de ayudarme. Hablo para mi misma: solo fue una pesadilla, solo fue una pesadilla…

  • Día, 14.01

    Días sin poder escribir, sin ilusión, sin ganas. Al sofá, dejada por mi misma.

    No me recuerdo, donde ni cuando me he perdido de mi misma. No logro encontrarme. Ansío por retomar mi vida, pero, la tengo así… abandonada al sofá.

    Hoy pensé que la muerte no es tan mala. Tuve miedo de pensar en eso. Lo pensé, la muerte. No quiero vivir así. Dónde he perdido mi esencia? Joder, no la encuentro. La necesito, es vida o muerte.

    Dónde he dejado mi fuerza? La valentía y las ganas de vivir mundo? No era así y no puedo ser/estar así.

    Cierro los ojos, miro al cielo y escucho mi voz muda que habla en un idioma que no conozco. Habla con los ángeles y siento la aproximación de una luz, una luz morada, que llena mi cuerpo. Los ángeles llegan y me cogen de la mano, me tumban en una cama en una habitación con una suave luz dorada. Me quedo allí a dormir, un sueño de cura.

  • Día 08 – Sigo aquí

    Hoy las clases empezaron. Pensaba que iba a ser mucho peor con mi hijo. Lo que sí percibí es que la medicina le hace corta, con el fin de las vacaciones la tomó más temprano y por la mitad de la tarde ya se le veía distinto, nervioso, su voz estaba algo agresiva y él no dejaba de hablar. Creo que a partir de mañana que tiene futbol todos los días le dará abasto la dosis, pues usará esta energía suya para lo que le encanta hacer y lo hace muy, pero muy bien.

    Hable con el director del club y su entrenador, para que sepan lo de la medicina. Fueron las personas más amables y atentas que he visto, propondo que lo dejemos entrenar más horas a la semana, para usar la energía que tiene a mayores. Ya, lo mismo no pasó con su profesora de clases de refuerzo, que pago para ayudarle, más que al fin solo le puso a bajo con comparaciones y reclamaciones, sin incentivarlo apenas criticando. Qué rabia! En su momento trague saliva pues no fue capaz de gritar y llamarla de nombres horribles, pero me sentí muy mal, por permitir que hablase así de mi hijo. Peor, habló así con ello, que no fue capaz de defenderse. Me siento mal por no haber tenido la fuerza para defenderlo con palabras. Lo que hice fue quitarlo de esta clase. Mañana toca concertar cita urgente con la tutora del instituto para que ella pueda saber lo que pasa y allí sí tengo que ser fuerte y defender a mi hijo.

    Tengo que ser la madre que no he tenido.

    Tengo que ser la madre que él necesita.

    Tengo que ser la madre, la súper madre, no me contento con menos.

  • Días 6 y 7 – Sigo aquí, diario de dos días

    Últimos días de las vacaciones de navidad. Sentí un bajón jodido. Teníamos planos de viajar, pero una vez que los dos estamos sin trabajo no lo hemos podido hacer, quedamos a casa. Aproveché para leer y ver unas series y películas, pero en estos dos días sentí bajón por mi hijo, quería darle más… creo que todas las madres y padres lo queremos y sufrimos cuando no logramos.

    Estuve observando mi hijo a casa, con nosotros, saliendo a caminar con mi marido y el perro… tan tranquilo dentro de su ansiedad, espero que la medicina le ayude con los estudio, quiero de corazón no estar le haciendo ningún mal con esta química en su cuerpo.

    Vi toda la serie Anne with an E, es de lo más encantador que he visto desde mucho tiempo en la televisión. Una serie de Netflix que habla de la adopción, del prejuicio y de la situación de la mujer, ambientada en los años 1890, pero con temas actuales hasta hoy. Me parece triste, pero por mayor que sea la evolución aún no tenemos una sociedad igualitaria. Ciento treinta años después aún tenemos prejuicios contra las razas y definiciones sexuales del otro, aún no logramos finalizar con el machismo y la discriminación entre clases económicas. Tuvimos grandes avances tecnológicos pero, de mi punto de vista, pequeños avances como seres humanos mejores y más equilibrados. Me gustaría estudiar filosofía, sociología y antropología para quizá comprender mejor la raza humana.

    Quiero ponerme a prueba. No puedo seguir como estoy, tengo que hacer algo por mí. Mañana quiero despertarme temprano y salir a caminar, haga el frío que haga, tengo que caminar por una vida más saludable. Independientemente de la hora que va dormir hoy, tengo que ponerme con una rutina más ordenada, eso será muy bueno o para mí y para mi hijo. La depresión y el TDAH piden una rutina ordenada y una alimentación de mejor calidad. Sé que los cambios son duros, pero me reto a empezar los mañana, aprovechando este diario para relatar lo que consigo hacer de mejor a cada día.

    Echo de menos mi escrita más fluida, la mirada más poética que tenía. Escribía cuentos, pequeñas historias y relatos que encantaban. Dónde dejé esta capacidad creativa? Envidio a los que escriben jugando con las palabras, quizá mi dificultad sea por la falta de dominio del castellano pero, no quiero escribir en portugués, noventa por cien de mis lectores son de Paises de habla hispana. Les ruego que tengáis paciencia con mi escrita y a los que queráis podéis corregirme en los cientos de errores de devo de tener.

  • Kafka en la orilla – Haruki Murakami

    Tengo por costumbre elegir el libro que voy a leer por alguna indicación, por su autor o por la tapa. Este fue por una recomendación y por su autor. Son raras las veces que leo la sinopsis del libro, en general empiezo la lectura sin saber de que vá. Y así fue con este. Resulta que nada más empezar, el autor me sorprende con este párrafo que los dejo.

    kafka en la orilla

    “A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y la orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo, imagínate una tormenta como ésta.”

    No lo sé que me espera en este libro con 714 paginas, por este párrafo creo que será muy bueno. Quiero un libro así, fuerte, intenso y muy bueno, estoy en busca de una lectura que me arranqué de esta mórbida letargia en que estoy viviendo. Salir adelante de esta fase. Sea lo que sea, depresión o burn out, tengo que sacar mi vida a un nivel distinto de este en que estoy metida y eso solo yo puedo hacer. Los médicos no me ayudan en nada, solo me prescriben medicinas que me ponen a dormir y flotar. No digo que es pura basura, porque algo hacen por mi, pero no me gusta saber que puedo quedarme adicta a ellas.

    Hablando en adicción, ya levo 3 semanas sin fumar. Tengo unas ganas monstruosas, pero no compro y tampoco pido un cigarro a los conocidos. Estoy resistiendo, es por mi! Por mi salud y por mi bolsillo!

    Empecé a planear mi 2020, y la principal pregunta (la pregunta coach) que me hice, luego después de hacer mi rueda de la vida fue:

    • Qué puedo hacer, qué puedo cambiar, que hará una gran diferencia en toda mi rueda? Qué acción (mía) impactará positivamente para que toda mi rueda esté equilibrada y con mejor puntuación por sector?

    La respuesta me vino al momento; Mi salud! De ahí pasé para el plan de acción que definí y que se consiste en los 3 C’s (no lo sé si eso ya existe, pero, pensando/escribiendo me vino esa idea a cabeza);

    • crear una rutina definida con horario para dormir y comer,
    • cambiar mi alimentación, ampliando la cantidad de alimentos de calidad y sacando los dulces y quesos (estes son los villanos de mi comida) y
    • caminar todos los días, por lo mínimo 40 minutos, pero trabajando para hacer, como mínimo 1 hora al día.

    Así de simples!!! Porque los cambios no pueden ser difíciles, para que uno no lo deje de lado. Podría poner unas cuantas otras cosas en el listado, pero me conozco, no lo haría. Empezaré con esto y poco a poco iré ampliando los cambios. De momento no voy exigir mucho de mi, como lo hacia. Llegué a hacer un plan con “Xs” horas de lectura al día y otras “Xs” de escrita al día, pero no logré seguir con el plan ni por 2 días. La verdad es que, de momento, mi cabeza no puede con mucho. Y sé que poco a poco puedo recuperar toda mi fuerza y capacidad mental.

    La vida es así, como la tormenta que el destino te presenta. Algunas veces estamos tan metidos en la tormenta que somos la tormenta y solo nos queda tapar los ojos y orejas y meternos en ella, para atravesarla y salir adelante en un nuevo paisaje lleno de vida y un  sol exuberante.

  • Depresión

    vencendo a depressao

    Sabe qué? La tengo controlada!

    Si, la depresión esta aquí, lo sé, es una enfermedad que no se cura a corto plazo, pero se puede controlar. Y vivir con calidad. Esto es lo más importante.

    Percibo que estoy mejor pues afronto las dificultades de ser la madre de un adolescente de 13 años, que se rebela, se cuestiona y hace tonterías. Hoy me llamaron del instituto, mi hijo no ha tenido un buen comportamento en dos aulas y por eso le botaron de sala, con un parte. Acaso eso tuviese pasado hace unos tres meses yo me quedaría muy nerviosa, tendría una crise de ansiedad y no hablaría con mi hijo, y si, gritaria. Hoy, al paso, con los nervios controlados puedo mirar la situación, ver las oportunidades de solución y actuar según mis antiguos valores personales. Me siento victoriosa por eso.

    Para la persona que no sufre con la depresión, probablemente no va a comprender. Pero, para lo que tiene alguna experiencia con la depresión, sea por un familiar o por si mismo, sabrá que es una victoria.

    No es fácil, dejar la tristeza que te aprisiona, buscar ayuda y sacar la vida adelante. Pero es fundamental. Buscar un medico y apoyo familiar es lo que garantiza que vas a seguir con tu vida y alcanzar la libertad. No tenga medo, no tenga prejuicios. Hable sobre lo que siente y piensa, no se ahogue en emociones negativas, ni en su propia cama y habitación oscura. Pasé por eso; días y días oculta en mi habitación, intentando dormir y con mil pesadillas. Mirava la vida y no tenia color. Mirava mi família y los via prisioneros conmigo. En aquel momento, si no fuese por la pastilla (recomendada por mi medico), sola no tendría salido del pozo en que me había metido. Tenia verguenza y prejuicios con la depresión, pensaba: – “yo tan fuerte, siempre valiente y luchando por lo que deseo, llevando mi família a un lugar distinto, sacando la vida adelante, sin me atar a las amarras, sin me derrumbar con las dificultades, no podría tener depresión, eso era una tontería de los flojos, de los que no tenían ganas de vivir.” – Fue al medico por una crise de dolor de cabeza y oídos, hablando, contestando a sus preguntas, lloré. Mi medico me notó incapaz de reaccionar a cosas normales y me puso de baja, para recuperar fuerzas y para me adaptar a las pastillas.

    No estou curada, como he dito. No lo sé cuanto tiempo tendré que tomar la medicina, no se puede dejarla sin supervisión medica. Pero, puedo garantizar que soy otra persona. Por muchos e muchos años fue la guerrera de mi casa, luche batallas personales y familiares, enfrenté la adopción, perdi mi padre en un accidente de coche, mi madre se perdió para una enfermidade psicológica, cambié de País, aprendi un nuevo idioma, empecé la vida del cero hasta que rompi y no tuve más fuerzas. Hoy, después de 3 meses medicada, tengo fuerzas para empezar de nuevo una nueva vida.

    Si conoces a alguna persona que sufre con la depresión, apoye. Recomende un medico, la ayude a visitar un medico y comentar todo lo que siente y piensa. No permita que esta persona se oculte en una habitación oscura, ni en el alcohol, en las drogas, en el sexo o en tantas otras posibles formas que el mundo moderno nos ofrece. Busque ayuda y apoyo familiar, sin eso el mundo se queda negro, cuando, en realidad tiene tantos colores y sonidos encantadores.

    Deseo fuerza y fé, en Dios, en el Universo y en si mismo.

  • Día 3 – caí, pero al abrazarme me sostuve

    depresion dia 2

    Ni todos los días son iguales de fácil. Mi día 3 fue una pedrada, duro de matar.  Recibí  una carta que no esperaba, sabía que eso pasaría, pero no creía que lo harían como lo hicieron, ni ahora. Somos números, no importamos para nadie. Antes de la llegada de la carta, mi sexto sentido ya estaba a flote y tuve una crises de ansiedad brutal, no respiraba, me molestava la espalda, no me sostenía en pie y tuve que acostarme. Por suerte mi hijo estaba a casa y me ayudo, hice una masaje con un producto natural que tengo para dolores, me dio las pastillas y me quedé allí, hasta que me tranquilicé. Luego después me llegó la carta. Al momento percebi, que ya había sofrido por antelación, por eso era momento de me sentir libre, sin pensar en las consecuencias de la carta, sin pensar en futuro y ni en pasado, solo en el ahora. Me cuestioné, por hoy, lo que me cuenta esta carta es lo que quero? Quiero irme? Sí, lo quero, seguro que quiero, fue mi respuesta, entonces ya está, estoy libre. Así fue que logré tranquilizarme y dejar que la ansiedad no volviera a mi cuerpo.

    Yo soy mi mejor amiga, yo me cuido. Comprender que no puedo gestionar lo que hacen, ni lo que piensan las otras personas es importante, pero más que eso, no debo esperar nada de los demás, en especial de los que no me fío. Este que me envió la carta, desde que lo conocí dije, no me encaja, es como una serpiente, no vale la mierda que caga. Lo dito ahí está, me metió una cojonuda (con el perdón de la palabra). Pero si, por uno breve momento me recuerdo de un momento exacto de mi pasado, cuando otra persona, de quien no me fiaba en nada, lo hice igual, que puedo contarme?

    – Ahh, que si ya superé una vez, lo haré novamente, tranquila, yo soy fuerte.

    Sí, yo soy mi mejor amiga y la persona que más me amo, por eso soy fuerte y me cuido. El momento es para esto.

  • Día 2, depende solamente de mí

    cambio_1Sí, una o otra persona me lo había dito y no me encajaba. Creía que la mejora vendría con la ayuda de uno profesional; uno psicologo, uno psiquiatra o mismo con uno bueno medico de cabecera. Pero, al oír lo que dije la dueña de la farmacia, que poco me conoce, pero que fue al grano y me describió con tamaña precisión, que ni mi madre lo haría tan bien, paré y pensé…

    Si, la mejora depende solamente de mí. Sólo yo puedo hacer algo para salir del agujero que me encuentro. Comprender que los bajones son necesarios y productivos para uno, que señalan la necesidad de imponer limites y aprender, de una vez, a decir NOs y SÍs, según mi visión y valores. Dejar de aguantar callada pues eso me cansa y me enferma. Eso y otras tantas cosas.

    La realidad es que llegué a este punto por un cumulo de situaciones; muchas horas de trabajo a calle (en 12 horas y 15 horas al día), café en exceso, tabagismo, nada de agua, alimentación desregrada (en poquísima cantidad o en exceso, sin contar con la falta de alimentos de calidad), pocas horas de sueño, mucha preocupación y estrese con diversas situaciones de la vida y familia. O sea, hice todo lo que no debía.

    Ahora que yo me deparo con lo que hice conmigo, llego a conclusión que no me amé y, no me respeté como merezco. Hay personas que dicen que no debo hacer así, otras concuerdan conmigo, dicen que las principales decisiones deben ser pensadas y planificadas, pero la acción debe ser tomada de forma abrupta e inmediata. Yo voy a arriesgar, ya medité y decidi lo que quiero, y voy a la acción comenzando hoy.

    • Dejar de fumar, no tengo cigarrillo en casa y no voy a comprar. Esta acción me trae benefícios para la salud y para el bolsillo.
    • Voy a beber una botella de agua por día.  Tengo una botella azul, que me encanta y no la uso. Voy a usarla! Hoy consumo muy poca agua, un vaso al día, dos como mucho. Con esta botella voy a consumir litro y medio. Lo que me dará muchos beneficios. Hidratación de mi cuerpo, piel, pelo y ojos, lo que además me trará brillo y belleza para mi piel y pelo.
    • Cuidar de mi sueño, hacer la higiene del sueño por la noche, que resulta en:
      •  no ver la televisión, ni el móvil después de las 22 horas;
      • no dormir con el móvil en mi habitación;
      • tomar una cena ligera, como mucho a las 22 horas, cuanto más tarde, más ligera;
      • poco antes de irme a cama, tomar una ducha, con agua tibia, para relajarme;
      • agradecer a Dios, o al Universo, como queira llamarle, por las cosas buenas de mi día, por la comida, mi vida, mi familia y tantas otras cosas que puedo observar, incluso puedo escribir un diario para que tenga reflejado, al largo del año, todas las cosas buenas que tuve por lo que agradecer a cada día;
      • y, por fin, cuando acostarme, me olvidar de los problemas, de los medos y solo concentrarme en mi cuerpo, en relajarme, en mi respiración tranquila hasta que durma.

    Tengo otros objetivos para cambiar mi vida y salir deste agujero, pero los que ya apunté son muy importantes y me harán trabajar mucho. Es poco, pero a la vez é muchísimo!!

    Manos a la obra, vamos a por ello, por el cambio de vida!

  • Día 1, poco a poco, voy haciendo cosas

    depresion dia 1

    Siento la boca seca, el pitillo me hace daño? Sí, seguro que sí. Pero también puede ser de las pastillas que me ha recetado mi medico de cabecera, para la depresión y la ansiedad. tengo que empezar a beber agua, mucha agua. Mi boca pega, como si tuviese pasado un tanto de pegatina en mis labios. Así que terminar este pitillo voy por agua y escribir, pues ahora parezco una loca, hablando sola a casa. Será que estoy loca?

    Intento leer un libro, no doy, no me concentro. Pienso que es por me ver en todos los casos de las tres mujeres que protagonizan esta historia. Cambio de libro, voy para uno que cuenta cómo dejar de usar plásticos, una situación necesaria para nuestras vidas y nuestro planeta. Uff, me cuesta más aun. Pienso en cómo dejar de tener tanta basura en mi casa y mi vida, como dejar de lado el consumo de comida envuelta en el tan maléfico plástico, oh, que pereza! Qué difícil será implantar estes cambios en mi casa, con los chichos que tengo que todo lo que compran al supermercado viene envuelto el los malditos plásticos. Dejo la lectura, por miedo de empezar a cambiar los costumbres de una familia.

    Cojo la botella de agua helada, mi hijo ya ha bebido mitad de mi botella de litro y medio. Bueno, bueno, bueno… Será que no puedo tener nada que es solo mío? Él tiene tanta necesidad de usar y consumir lo que es mío, que hasta mi botella de agua, la coge. Me siento una mala madre, por no poder compartir una botella de agua.

    Dicen que lo que tengo es depresión por no estar contenta con mi trabajo. No es solo eso, me siento cansada de todo un pasado de situaciones duras, en las que superé con la máxima fuerza interior que tengo. La tengo o la tuve? Mi fuerza se agotó? Mi llama interior se apagó? La llama interior se apaga o adormece? No sé contestar a ninguna de mis preguntas.

    Después de tomar la primera taza de agua de mi día, miro por la ventana, que tengo al lado de mi ordenador y veo que llueve. El día esta oscuro y triste como yo. Aunque sean las 13 horas de un viernes, hoy ya fue capaz de hacer un par de cosas. Me desperté a las nueve, ordené mi habitación y la de mi hijo. Hice café de pota, que tanto me encanta y tomé una buena taza acompañada de un libro, lo mismo que intenté volver a leer a poco. Mi pequeño Rufus, mi amado perro, tumbado al sofá junto a mi cuerpo me daba en apoyo incondicional de todos los días. Intenté escribir algo, no fue capaz de poner la intensidad de la historia en castellano, así lo hice en portugués. Pero, esta historia es larga, cuenta la vida de una família del campo y voy a necesitar de días, muchos días para finalizarla. Dejé el ordenador y miré a Rufus y dije: – Venga ya, tenemos que caminar un poquito que sea! – Rufus parece humano y comprende todo lo que le digo. Me miró con una sonrisa a cara y abanó la cola con toda emoción que le fue posible por la novedad, – Mi mamá va a pasear conmigo?, imagino Rufus me haciendo esta pregunta. Hace días que no tengo fuerzas para salir de casa, ni que sea para llevar Rufus al mato. Y, él, como mi mejor amigo, se puerta de maravilla y no hace sus necesidades a casa, segura y me complace con su compania, me regalando lambidas de amor. Me cambio y salimos, yo y Rufus merecemos una caminada, por pequeña que sea.

    Vuelvo para el ahora. Aquí sentada, frente al ordenador, con mi taza de agua. Me recuerdo lo que me ha dito una amiga, ayer. Un reto por día. Una cosa por vez. Poco a poco. Sí, hoy ya he vencido una batalla, la batalla de las mañanas. En general no me levanto de la cama antes de las doce. Me quedo allí medio dormida, medio despierta, con pesadillas que me atan a cama. Ayer la mujer de la farmacia me dijo que tengo que hacer zumba, algo que me libere energía y que pueda hacer lo más temprano posible, para me dar animo para volver a vida. Uff, no me gusta nada los exercícios. Pero comprendo lo que ella quer con eso. Qué socialize, que vuelva a me sentir activa y pueda retornar al trabajo. Pero no estoy segura que quiero volver al trabajo. Tengo ilusión de hacer algo nuevo, algo que me agregue valor a vida, siempre lo deseé. Qué puedo hacer? Escribir un libro? Trabajar al campo, plantando y cuidando da viña y del invernadero? Sí, estas son cosas que me ilusionan, pero que no traen dinero para casa. El maldito dinero.

    Bueno, por hoy es esto. Algo diferente ya hice. Por la tarde, haré más, ahora toca hacer la comida para el niños que luego llega del colegio.

  • Poco a poco

    poco-a-poco

    Ya hace dos meses que no soy capaz de escribir. En este tiempo poco hice, no soy capaz de salir de casa, paso el día a cama o al sofá. Miro mi hijo y veo su grandeza, su amor y su paciencia con una madre que no tiene fuerzas para levantar.

    Soy consumida por la depresión y siento que muchas de las personas que están por ahy, no la comprende, a empezar por mi medico de cabecera. Siempre que tengo que visitarlo, a cada semana, hago un esfuerzo tremendo para salir de casa y él apenas me pregunta qué voy hacer para cambiar la situación, como si las pastillas fuesen la salvación, y que yo no hago nada por eso. Uno estupido que cre que el problema que tengo es que soy la persona que sobra en mi trabajo, que solo tengo uno problema de relacionamento con mi jefe. Jo… que necesito hacer y decir para que este medico perceba que no es eso?

    Hoy llueve, el tiempo está como yo, apagado.

    No como, tengo muchas pesadillas y dolores de cabeza. Fumo demasiado e intento leer o ver Netflix, así busco inspiración para cambiar mi situación. Intento no pensar en el pasado ni en el futuro, me dá muchísima ansiedad. Si, tengo crises de ansiedad y algunas veces no puedo ni respirar. Echo de menos amigos que dejé en mi País, echo de menos tener personas con quien hablar sobre la vida. Pero, sigo viva y voy a salir de esta situación. Eso lo tengo seguro.

    Definí que de hoy en diante haré cosas distintas, como volver a escribir, sentar en mi sillón de lectura o caminar con mi perrito. Un objetivo al día, no más que eso, poco a poco, como dicen los españoles y que tanto me fascina.