Tag: Depressão

  • Día – 18.01

    Histeria. Una mujer desnuda, aplastada entre el escalón de la acera y una cola de autobuses. Grita. Pide por ayuda. Su voz no se escucha, la tiene enmudecida. Intenta llamar atención del conductor, para que no la mate, no la termine de aplastar. Nadie la escucha. Llora. Tira de la ropa de una mujer que pasa, esta la ignora. Siente vergüenza.

    Fue su madre. La que la violentó. Fue su madre y su abuela. Por qué? Qué ha hecho de mal? No sabe contestar. Solo sabe que ellas la dejaron allí para sufrir. Aplastada entre el escalón de la acera y la cola de autobuses. La mujer llora. No hay lágrimas. El lloro viene de dentro, le arranca sangre del corazón por los ojos.

    Nadie la ayuda. Ella sigue aplastada. Sigue llorando. Sigue intentando gritar. Sigue enmudecida.

    Despierto, es una horrible pesadilla. La mujer desnuda a calle, aplastada entre el escalón de la acera y la cola de los autobuses soy yo. La madre y la abuela, son mías. Siento mi cuerpo dolorido, como si tuviesen me dado con el látigo. Estoy tiesa sobre la cama. Me duele todo el cuerpo. La cabeza pesa y en el pecho noto el corazón sangrante. Intento por todo el día librarme de esta sensación nada, ni nadie, es capaz de ayudarme. Hablo para mi misma: solo fue una pesadilla, solo fue una pesadilla…

  • Kafka en la orilla – Haruki Murakami

    Tengo por costumbre elegir el libro que voy a leer por alguna indicación, por su autor o por la tapa. Este fue por una recomendación y por su autor. Son raras las veces que leo la sinopsis del libro, en general empiezo la lectura sin saber de que vá. Y así fue con este. Resulta que nada más empezar, el autor me sorprende con este párrafo que los dejo.

    kafka en la orilla

    “A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y la orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo, imagínate una tormenta como ésta.”

    No lo sé que me espera en este libro con 714 paginas, por este párrafo creo que será muy bueno. Quiero un libro así, fuerte, intenso y muy bueno, estoy en busca de una lectura que me arranqué de esta mórbida letargia en que estoy viviendo. Salir adelante de esta fase. Sea lo que sea, depresión o burn out, tengo que sacar mi vida a un nivel distinto de este en que estoy metida y eso solo yo puedo hacer. Los médicos no me ayudan en nada, solo me prescriben medicinas que me ponen a dormir y flotar. No digo que es pura basura, porque algo hacen por mi, pero no me gusta saber que puedo quedarme adicta a ellas.

    Hablando en adicción, ya levo 3 semanas sin fumar. Tengo unas ganas monstruosas, pero no compro y tampoco pido un cigarro a los conocidos. Estoy resistiendo, es por mi! Por mi salud y por mi bolsillo!

    Empecé a planear mi 2020, y la principal pregunta (la pregunta coach) que me hice, luego después de hacer mi rueda de la vida fue:

    • Qué puedo hacer, qué puedo cambiar, que hará una gran diferencia en toda mi rueda? Qué acción (mía) impactará positivamente para que toda mi rueda esté equilibrada y con mejor puntuación por sector?

    La respuesta me vino al momento; Mi salud! De ahí pasé para el plan de acción que definí y que se consiste en los 3 C’s (no lo sé si eso ya existe, pero, pensando/escribiendo me vino esa idea a cabeza);

    • crear una rutina definida con horario para dormir y comer,
    • cambiar mi alimentación, ampliando la cantidad de alimentos de calidad y sacando los dulces y quesos (estes son los villanos de mi comida) y
    • caminar todos los días, por lo mínimo 40 minutos, pero trabajando para hacer, como mínimo 1 hora al día.

    Así de simples!!! Porque los cambios no pueden ser difíciles, para que uno no lo deje de lado. Podría poner unas cuantas otras cosas en el listado, pero me conozco, no lo haría. Empezaré con esto y poco a poco iré ampliando los cambios. De momento no voy exigir mucho de mi, como lo hacia. Llegué a hacer un plan con “Xs” horas de lectura al día y otras “Xs” de escrita al día, pero no logré seguir con el plan ni por 2 días. La verdad es que, de momento, mi cabeza no puede con mucho. Y sé que poco a poco puedo recuperar toda mi fuerza y capacidad mental.

    La vida es así, como la tormenta que el destino te presenta. Algunas veces estamos tan metidos en la tormenta que somos la tormenta y solo nos queda tapar los ojos y orejas y meternos en ella, para atravesarla y salir adelante en un nuevo paisaje lleno de vida y un  sol exuberante.

  • Olodum é remédio

    Falta ilusão.

    A insegurança me transborda.

    Que fará meu coração bater?

    Bater forte.

    Como o tambor do Olodum!

    Falta emoção.

    No Olodum, tem emoção e garra!

     

    Remédios, um puto lixo,

    uma puta merda.

     

    Ritmo, alegria, Batuque.

    DANÇA.

    Suor OLODUM.

     

    Olodum, remédio para depressão.

    Sim contra indicação,

    ainda emagrece,

    ainda encontra amor

    e cura a coluna.

    OLODUM em Santiago, YÁ!

     

  • Vírus da felicidade

    Virus da felicidadeJosé Mindlin foi advogado, repórter, escritor, empresário e importante bibliófilo brasileiro, filho de imigrantes judeus ucranianos, começou a trabalhar muito cedo, com 16 anos, como repórter num importante jornal de São Paulo. Inquieto, formou-se em direito e advogou por um certo tempo, até que fundou a Metal Leve, empresa de sucesso e referencia no Brasil no setor de peças para o mercado automobilístico. Ao se aposentar, José Mindlin se dedica a colecionar livros antiguos e raros e chega a ter a maior biblioteca pessoal do Brasil. Essa paixão por livros o aproxima da escrita e não a toa, em 2006 ele é eleito Membro da Academia Brasileira de Letras. Também em 2006, ele generosamente doa seus mais de 40mil livros a Biblioteca da Universidade de São Paulo, que passa a ser chamada Biblioteca Brasiliana Guita e José Mindlin. Em 2010 falece aos 95 anos de falência múltipla dos órgãos. Conto um pouco da sua história para que meu leitor possa se orientar, caso não o conheça.

    José Mindlin tinha, como objetivo pessoal, colocar o virus da leitura nas pessoas. Eu não o conheci e também não sabia quem era este personagem da literatura e história empresarial brasileira, busquei saber quem era essa figura, justamente quando me contaram qual era o seu objetivo pessoal. Eu tenho esse virus, será que de alguma forma foi ele o responsável por isso? Os virus são assim, um pega e passa para outro, que vai para outro e mais outro e quando percebemos, milhares de pessoas estão infectadas. Sei que tenho o virus da leitura, da aquisição de livros e da escrita. Gostaria de um dia ser escritora, e seria o maior luxo da minha vida, se pudesse viver da minha escrita, economicamente falando. Mas fato é que, com escrever e ser lida, já me sinto iluminada e, se de alguma forma posso deixar um grão de aprendizado, conhecimento, curiosidade ou emoção ao meu leitor estarei completamente feliz.

    Por muitos anos busquei a felicidade, em coisas, pessoas e comidas. Sem perceber a vida me levou por mais de 20 anos a trabalhar com o papel, com as cores, com a arte. Durante este período, frequentei gráficas, senti o calor das impressoras, o cheiro de química das tintas e vi nascer projetos gráficos de todos os tipos, embalagens, folhetos, mas sempre senti o temblor no corpo ao trazer ao mundo um livro, uma revista ou até mesmo um relatório de empresas. Meu último projeto foi em 2011, numa das principais gráficas do Brasil, quando fui responsável pela impressão de um livro de arte. Recordo como se fosse hoje, a emoção de entrar naquela gráfica e ajudar a parir aquele filho. Guardei por anos esse filho na minha prateleira, até que ao mudar de País, me vi obrigada a me desfazer dele. Esse livro representava a paixão pelo papel, pela tinta, pela arte, pela escrita. Mesmo que minha parte fosse apenas a supervisão gráfica, garantindo o controle de cores e qualidade final do trabalho, eu acolhi a cada trabalho com amor maternal, como se fosse de principio ao fim, meu, só meu. Este trabalho ainda representou um momento forte da minha vida, envolto em tristeza e valentia. Tristeza pois deixava a produção gráfica, que por quase 15 anos era o que tinha me feito conhecida no mercado gráfico e do design carioca. E de valentia, pois sem enxergar de um olho, por um falho médico, viajei para o nordeste brasileiro para acompanhar o que seria o mais lindo trabalho da minha história como produtora gráfica. Ninguém sabia que tinha um olho quase morto, ninguém sabia que aquele trabalho representava o fim de uma carreira e inicio de outra. A porta à sala que eu conhecia e transitava com tanta facilidade se fechava e abria uma outra que eu desconhecia e não sabia onde me levaria. De produtora passei a vender. Não vendia o desconhecido. Não, a vida me levou a vender cadernos, agendas e blocos. Material para que as pessoas pudessem escrever. Eu seguia trabalhando com papel, com cores, com tinta, com projetos gráficos e com a escrita, não impressa, mas permitida. O tempo passou e uma década depois a vida me leva a outra mudança, outra porta que se fecha e outra que se abre. Uma mudança de País e de trabalho. Hoje, completo 3 anos em outro País, por esse tempo estive longe de gráficas e de tudo o que me moveu por tanto tempo. Entrei em depressão e, para sair da depressão, tive que olhar para dentro e para meu passado. Procurei entender que na minha vida não estava bom e o que tinha que mudra. Percebi que o erro foi me afastar do que me alimenta para viver, o papel, as palavras ditas em tinta de impressora, o cheiro do livro velho e do livro novo. Voltei a ler e junto com a leitura agora veio o que era apenas uma memória da infância, a escrita. O vírus da leitura e escrita foi minha salvação, me salvou de uma depressão grave e recurrente. Nem todos os virus são ruins. O vírus da leitura e da escrita me trouxe a felicidade que por tantos anos busquei em outros lugares.

    Hoje completo 3 anos em um novo País. Jamais imaginei que viviría numa cidade mágica no velho continente. Não é o viver aqui que me traz a felicidade, mas aqui descobri simplicidades do viver que não tinha tempo para perceber quando vivia numa grande metrópole brasileira. Hoje, vivo numa cidade que é menor que o bairro que vivia. Demorei muito para perceber que estava doente, que tinha a loucura das grandes metrópoles metida no meu corpo. Não sabia apreciar a vista da janela, não sabia amar o canto matinal do galo e nem o silencio de uma noite estrelada. Hoje, nesta fresca manhã outonal, estou aqui, no meu espaço desordenado pelos tantos livros, todos em um idioma que jamais pensei que fosse entender e me sinto mais viva e feliz que nunca. Enquanto escrevo escuto “Rue Saint-Vicent (Rose blanche) na voz de Yves Montand”  e me sinto mais e mais feliz.  Por muitos anos estive envolta por um mundo que não era o meu, estava ali, mas não me sentia plena e tampouco sabia o que tinha que fazer para me sentir. Essa mesma felicidade que tenho aqui, posso ter em qualquer lugar do mundo, ela está aqui, dentro de mim, ao alcance da minha mão e dos meus olhos. Ainda não enxergo bem, o olho não ficou perfeito, mas nada é perfeito e aprender a viver com a imperfeição da vida é importante. Hoje, quando quero apenas sentir o momento, tiro os óculos que levo até para dormir, tal como fiz agora. Deixo que as palavras passem por meu corpo e cheguem a esse papel, elas tem sua energia e vida, eu sou apenas o fio condutor para que cheguem a outras pessoas.  Ah o virus da leitura! Ah, o virus da escrita! Ah o virus da felicidade!

     

  • Uma cidade com alegre no nome

    felicidadeSe me pergunta quem sou, não sei te responder. Prefiro ficar calada e observar tudo o que passa ao meu redor, sentar nas esquinas e ouvir com atenção a vida de cada uma das pessoas, quem sabe aprendo a viver com elas. Não me ensinaram a viver, por isso sobrevivo.

    Tenho medo de esquecer e ficar cega. Tenho pouco para esquecer, as dores do passado enterrei no fundo de Avalon, lugar em que fui um dia para me libertar das dores, porém quando acordei já não sabia como voltar ali e fiquei perdida nesse mundo.

    Tenho muito por ver, não posso ficar cega. Lembro que uma vez a cegueira bateu a minha porta. Segundo o médico, depois de uma cirurgia, a reação do meu olho não era normal. Eu ficaria mais confortável se ele assumisse o erro médico, uma falha no cálculo. Falta humildade para ser, de verdade, o melhor médico do Rio de Janeiro. Esse tinha a fama de melhor, só não me disseram que tinha o título de Dr Ego. Fiquei 6 meses com pouca visão no olho direito. Dirigi e aprovei cores de um livro de arte, sem ver. Fiz uma terceira cirurgia nesse olho. Hoje, o olho tem personalidade própria, tem múltiplas personalidades. Um olho neurótico.

    Tenho 47 anos e quero viver até os 104. Minha família é composta de mulheres que vivem muito. É o que me contaram, da minha família quem me marcou foram os homens. Dois com o mesmo nome. Sebastião.

    Numa entrevista de trabalho, esta semana, me perguntaram como me vejo daqui a 5 anos. Que pergunta mais clichê, maldita entrevistadora, essa pergunta é mais velha que minha tataravó. Disse que queria seguir trabalhando como comercial e ter meu primeiro livro escrito e publicado. Grande mentira! Não quero ser vendedora, que vida miserável a de um vendedor. A não ser que este venda felicidade e um mundo melhor, mais humano, menos violento e estressante… Salvo este vendedor, todos os outros vendem o fim do mundo, vendem merda, lixo humano. Menti, menti porque preciso sobreviver, pagar as contas que me cobram dia sim e outro também. A mulher percebeu que mentia. Não passei na entrevista. Sem trabalho, como vou sobreviver?

    Ontem tive uma crise. Alguém assumiu meu corpo, minha voz e meus sentimentos e gritou, gritou muito. Falou umas quantas coisas absurdas e xingou, xingou muito. Essa pessoa tinha ódio no coração. Eu não tenho ódio, tenho que perdoar, mas não tenho ódio.

    Gosto de fazer listas. Igual ao Renato Russo, faço listas. A diferença é que as minhas não estão escritas em cadernos e nem serão publicadas como um livro de sucesso. Não quero que as pessoas leiam, por isso as escrevo a fogo na minha mente, na minha memória, deve ser por isso que minha cabeça queima todos os dias e urro de dor. Deve ser por isso que agora tenho falhos de memória, amnésia temporal, disse o médico. Fato é que me perco na rua e na vida. Uma das listas que tenho é das pessoas a quem tenho que perdoar e a primeira, sou eu. A segunda, terceira até a quinta ou décima quinta, sou eu. Depois vem minha mãe e meu pai, não sei em que ordem, nem quantas vezes eles se repetem.

    Quero viver até os 104 anos e morrer com um largo sorriso no rosto, por ter encontrado a paz e alegria verdadeira, em vida. Por ter aprendido a viver. Por isso me reinicio dia-a-dia, esquecendo propositalmente o vivido para fazer tudo novo e melhor. Mas ainda falta me perdoar.

    Um dia pensei que para escrever tinha que sofrer. Um dia entendi que grandes autores eram depressivos, complexos, doentios. Quero romper esta barreira. Clarice Lispector ditava como devia ser a mulher em um lindo livro de capa rosa, não lembro o nome, tinha uma linda edição, isso sim. Um dia descobri que ela sofria, chorava, deprimia e gritava. Ela não era uma mulher como a do seu livro. É o que ficou na minha memória.

    Lembro do meu avô. Ele usava chapéu. Uma vez coloquei seu chapéu na minha cabeça, tampava meu olho. Andei pela casa com os braços estendidos para não tropeçar, acabei encontrando meu avô na cozinha, que tomava seu café da meia manhã. Eu disse: – Vô, olha como estou. Elegante como você!” Ele tirou o chapéu da minha cabeça, pôs na sua e tomou o último gole de seu café. Em seguida pousou a xícara no velho móvel de madeira, pintado de azul, onde minha avó guardava as panelas na enorme cozinha da casa em Pouso Alegre e me chamou para jogar cartas na varanda da casa. Naquela casa existiam lugares emblemáticos para mim; a cadeira de ferro e plástico trançado que meu avô sentava na varanda para ver o jardim, a cadeira de madeira que usava quando estava à mesa da varanda para jogar cartas, seu lugar no sofá e seu lugar na mesa da cozinha. Todos tinham seu cheiro e sua presença. Era um homem de 1,88m. Não sei a cor do seu cabelo, mas sei o cheiro. Aquele mesmo cheiro que estava em todos os lugares emblemáticos daquela casa. Ele morreu sem uma perna, cortaram. Os médicos cortaram, não sei porque. Meu avô não andou mais. Não falou mais. Não jogou mais às cartas. Meu amor por ele sempre existiu, eu não tive chance de dizer isso pra ele. Espero que onde esteja sinta meu amor eterno. Dizem que encarnamos, não sei se ele já teve tempo para isso. Dizem que temos anjo da guarda, eu quero ele como meu anjo da guarda. Dizem que ele foi um homem muito duro, comigo nunca foi, prefiro não saber quem foi este homem. Minha experiência me ensinou que não devemos conhecer a fundo nossos heróis, a decepção pode ser maior que 1,88m.

    Meu avô, um homem com 1,88m, que não sabia ler nem escrever, mas fazia contas melhor que as calculadoras. Tinha as mãos duras de lidar com a terra e os animais. Nunca fez carinho em nenhum filho, em nenhum neto, com exceção de mim. Cuidava de mim, mesmo estando a quase 400km de distância e me vendo 2 vezes ao ano. Ele me ensinou que sua palavra valia mais que tudo. Que sua assinatura, que seu dedo pintado numa folha de papel e que o fio de seu bigode. Ele me ensinou a ser dura e ter valor. Me ensinou a proteger a família. Sua mulher morreu sem pisar num supermercado, sem ir num banco, sem saber dos problemas da família. Ele a mimava, fazia por amor. Ele amava e mimava aquela pequenina mulher de 1,47m, que sempre que tinha desejo de tomar sorvete ele saia escondido a comprar. Ela se lambuzava com seu sorvete de manga, comprado na loja de sorvetes, que tinha no centro de Pouso Alegre.

    Sempre tentei entender porque Pouso Alegre. A cidade não tinha aeroporto, então não tinha como pousar ali, era o que pensava. Será que era pouso de pousar, dormir, pousada? Nasci ali, não vivi ali. Sabia que ali não seria feliz. Era contraditório, uma cidade com alegre onde eu não poderia ser feliz. Foi assim que comecei a buscar a felicidade, tentando entender o nome da cidade que nasci. Acho que eu tinha 3 anos quando essa busca começou.

  • Depresión

    vencendo a depressao

    Sabe qué? La tengo controlada!

    Si, la depresión esta aquí, lo sé, es una enfermedad que no se cura a corto plazo, pero se puede controlar. Y vivir con calidad. Esto es lo más importante.

    Percibo que estoy mejor pues afronto las dificultades de ser la madre de un adolescente de 13 años, que se rebela, se cuestiona y hace tonterías. Hoy me llamaron del instituto, mi hijo no ha tenido un buen comportamento en dos aulas y por eso le botaron de sala, con un parte. Acaso eso tuviese pasado hace unos tres meses yo me quedaría muy nerviosa, tendría una crise de ansiedad y no hablaría con mi hijo, y si, gritaria. Hoy, al paso, con los nervios controlados puedo mirar la situación, ver las oportunidades de solución y actuar según mis antiguos valores personales. Me siento victoriosa por eso.

    Para la persona que no sufre con la depresión, probablemente no va a comprender. Pero, para lo que tiene alguna experiencia con la depresión, sea por un familiar o por si mismo, sabrá que es una victoria.

    No es fácil, dejar la tristeza que te aprisiona, buscar ayuda y sacar la vida adelante. Pero es fundamental. Buscar un medico y apoyo familiar es lo que garantiza que vas a seguir con tu vida y alcanzar la libertad. No tenga medo, no tenga prejuicios. Hable sobre lo que siente y piensa, no se ahogue en emociones negativas, ni en su propia cama y habitación oscura. Pasé por eso; días y días oculta en mi habitación, intentando dormir y con mil pesadillas. Mirava la vida y no tenia color. Mirava mi família y los via prisioneros conmigo. En aquel momento, si no fuese por la pastilla (recomendada por mi medico), sola no tendría salido del pozo en que me había metido. Tenia verguenza y prejuicios con la depresión, pensaba: – “yo tan fuerte, siempre valiente y luchando por lo que deseo, llevando mi família a un lugar distinto, sacando la vida adelante, sin me atar a las amarras, sin me derrumbar con las dificultades, no podría tener depresión, eso era una tontería de los flojos, de los que no tenían ganas de vivir.” – Fue al medico por una crise de dolor de cabeza y oídos, hablando, contestando a sus preguntas, lloré. Mi medico me notó incapaz de reaccionar a cosas normales y me puso de baja, para recuperar fuerzas y para me adaptar a las pastillas.

    No estou curada, como he dito. No lo sé cuanto tiempo tendré que tomar la medicina, no se puede dejarla sin supervisión medica. Pero, puedo garantizar que soy otra persona. Por muchos e muchos años fue la guerrera de mi casa, luche batallas personales y familiares, enfrenté la adopción, perdi mi padre en un accidente de coche, mi madre se perdió para una enfermidade psicológica, cambié de País, aprendi un nuevo idioma, empecé la vida del cero hasta que rompi y no tuve más fuerzas. Hoy, después de 3 meses medicada, tengo fuerzas para empezar de nuevo una nueva vida.

    Si conoces a alguna persona que sufre con la depresión, apoye. Recomende un medico, la ayude a visitar un medico y comentar todo lo que siente y piensa. No permita que esta persona se oculte en una habitación oscura, ni en el alcohol, en las drogas, en el sexo o en tantas otras posibles formas que el mundo moderno nos ofrece. Busque ayuda y apoyo familiar, sin eso el mundo se queda negro, cuando, en realidad tiene tantos colores y sonidos encantadores.

    Deseo fuerza y fé, en Dios, en el Universo y en si mismo.

  • Día 3 – caí, pero al abrazarme me sostuve

    depresion dia 2

    Ni todos los días son iguales de fácil. Mi día 3 fue una pedrada, duro de matar.  Recibí  una carta que no esperaba, sabía que eso pasaría, pero no creía que lo harían como lo hicieron, ni ahora. Somos números, no importamos para nadie. Antes de la llegada de la carta, mi sexto sentido ya estaba a flote y tuve una crises de ansiedad brutal, no respiraba, me molestava la espalda, no me sostenía en pie y tuve que acostarme. Por suerte mi hijo estaba a casa y me ayudo, hice una masaje con un producto natural que tengo para dolores, me dio las pastillas y me quedé allí, hasta que me tranquilicé. Luego después me llegó la carta. Al momento percebi, que ya había sofrido por antelación, por eso era momento de me sentir libre, sin pensar en las consecuencias de la carta, sin pensar en futuro y ni en pasado, solo en el ahora. Me cuestioné, por hoy, lo que me cuenta esta carta es lo que quero? Quiero irme? Sí, lo quero, seguro que quiero, fue mi respuesta, entonces ya está, estoy libre. Así fue que logré tranquilizarme y dejar que la ansiedad no volviera a mi cuerpo.

    Yo soy mi mejor amiga, yo me cuido. Comprender que no puedo gestionar lo que hacen, ni lo que piensan las otras personas es importante, pero más que eso, no debo esperar nada de los demás, en especial de los que no me fío. Este que me envió la carta, desde que lo conocí dije, no me encaja, es como una serpiente, no vale la mierda que caga. Lo dito ahí está, me metió una cojonuda (con el perdón de la palabra). Pero si, por uno breve momento me recuerdo de un momento exacto de mi pasado, cuando otra persona, de quien no me fiaba en nada, lo hice igual, que puedo contarme?

    – Ahh, que si ya superé una vez, lo haré novamente, tranquila, yo soy fuerte.

    Sí, yo soy mi mejor amiga y la persona que más me amo, por eso soy fuerte y me cuido. El momento es para esto.

  • Día 2, depende solamente de mí

    cambio_1Sí, una o otra persona me lo había dito y no me encajaba. Creía que la mejora vendría con la ayuda de uno profesional; uno psicologo, uno psiquiatra o mismo con uno bueno medico de cabecera. Pero, al oír lo que dije la dueña de la farmacia, que poco me conoce, pero que fue al grano y me describió con tamaña precisión, que ni mi madre lo haría tan bien, paré y pensé…

    Si, la mejora depende solamente de mí. Sólo yo puedo hacer algo para salir del agujero que me encuentro. Comprender que los bajones son necesarios y productivos para uno, que señalan la necesidad de imponer limites y aprender, de una vez, a decir NOs y SÍs, según mi visión y valores. Dejar de aguantar callada pues eso me cansa y me enferma. Eso y otras tantas cosas.

    La realidad es que llegué a este punto por un cumulo de situaciones; muchas horas de trabajo a calle (en 12 horas y 15 horas al día), café en exceso, tabagismo, nada de agua, alimentación desregrada (en poquísima cantidad o en exceso, sin contar con la falta de alimentos de calidad), pocas horas de sueño, mucha preocupación y estrese con diversas situaciones de la vida y familia. O sea, hice todo lo que no debía.

    Ahora que yo me deparo con lo que hice conmigo, llego a conclusión que no me amé y, no me respeté como merezco. Hay personas que dicen que no debo hacer así, otras concuerdan conmigo, dicen que las principales decisiones deben ser pensadas y planificadas, pero la acción debe ser tomada de forma abrupta e inmediata. Yo voy a arriesgar, ya medité y decidi lo que quiero, y voy a la acción comenzando hoy.

    • Dejar de fumar, no tengo cigarrillo en casa y no voy a comprar. Esta acción me trae benefícios para la salud y para el bolsillo.
    • Voy a beber una botella de agua por día.  Tengo una botella azul, que me encanta y no la uso. Voy a usarla! Hoy consumo muy poca agua, un vaso al día, dos como mucho. Con esta botella voy a consumir litro y medio. Lo que me dará muchos beneficios. Hidratación de mi cuerpo, piel, pelo y ojos, lo que además me trará brillo y belleza para mi piel y pelo.
    • Cuidar de mi sueño, hacer la higiene del sueño por la noche, que resulta en:
      •  no ver la televisión, ni el móvil después de las 22 horas;
      • no dormir con el móvil en mi habitación;
      • tomar una cena ligera, como mucho a las 22 horas, cuanto más tarde, más ligera;
      • poco antes de irme a cama, tomar una ducha, con agua tibia, para relajarme;
      • agradecer a Dios, o al Universo, como queira llamarle, por las cosas buenas de mi día, por la comida, mi vida, mi familia y tantas otras cosas que puedo observar, incluso puedo escribir un diario para que tenga reflejado, al largo del año, todas las cosas buenas que tuve por lo que agradecer a cada día;
      • y, por fin, cuando acostarme, me olvidar de los problemas, de los medos y solo concentrarme en mi cuerpo, en relajarme, en mi respiración tranquila hasta que durma.

    Tengo otros objetivos para cambiar mi vida y salir deste agujero, pero los que ya apunté son muy importantes y me harán trabajar mucho. Es poco, pero a la vez é muchísimo!!

    Manos a la obra, vamos a por ello, por el cambio de vida!

  • Día 1, poco a poco, voy haciendo cosas

    depresion dia 1

    Siento la boca seca, el pitillo me hace daño? Sí, seguro que sí. Pero también puede ser de las pastillas que me ha recetado mi medico de cabecera, para la depresión y la ansiedad. tengo que empezar a beber agua, mucha agua. Mi boca pega, como si tuviese pasado un tanto de pegatina en mis labios. Así que terminar este pitillo voy por agua y escribir, pues ahora parezco una loca, hablando sola a casa. Será que estoy loca?

    Intento leer un libro, no doy, no me concentro. Pienso que es por me ver en todos los casos de las tres mujeres que protagonizan esta historia. Cambio de libro, voy para uno que cuenta cómo dejar de usar plásticos, una situación necesaria para nuestras vidas y nuestro planeta. Uff, me cuesta más aun. Pienso en cómo dejar de tener tanta basura en mi casa y mi vida, como dejar de lado el consumo de comida envuelta en el tan maléfico plástico, oh, que pereza! Qué difícil será implantar estes cambios en mi casa, con los chichos que tengo que todo lo que compran al supermercado viene envuelto el los malditos plásticos. Dejo la lectura, por miedo de empezar a cambiar los costumbres de una familia.

    Cojo la botella de agua helada, mi hijo ya ha bebido mitad de mi botella de litro y medio. Bueno, bueno, bueno… Será que no puedo tener nada que es solo mío? Él tiene tanta necesidad de usar y consumir lo que es mío, que hasta mi botella de agua, la coge. Me siento una mala madre, por no poder compartir una botella de agua.

    Dicen que lo que tengo es depresión por no estar contenta con mi trabajo. No es solo eso, me siento cansada de todo un pasado de situaciones duras, en las que superé con la máxima fuerza interior que tengo. La tengo o la tuve? Mi fuerza se agotó? Mi llama interior se apagó? La llama interior se apaga o adormece? No sé contestar a ninguna de mis preguntas.

    Después de tomar la primera taza de agua de mi día, miro por la ventana, que tengo al lado de mi ordenador y veo que llueve. El día esta oscuro y triste como yo. Aunque sean las 13 horas de un viernes, hoy ya fue capaz de hacer un par de cosas. Me desperté a las nueve, ordené mi habitación y la de mi hijo. Hice café de pota, que tanto me encanta y tomé una buena taza acompañada de un libro, lo mismo que intenté volver a leer a poco. Mi pequeño Rufus, mi amado perro, tumbado al sofá junto a mi cuerpo me daba en apoyo incondicional de todos los días. Intenté escribir algo, no fue capaz de poner la intensidad de la historia en castellano, así lo hice en portugués. Pero, esta historia es larga, cuenta la vida de una família del campo y voy a necesitar de días, muchos días para finalizarla. Dejé el ordenador y miré a Rufus y dije: – Venga ya, tenemos que caminar un poquito que sea! – Rufus parece humano y comprende todo lo que le digo. Me miró con una sonrisa a cara y abanó la cola con toda emoción que le fue posible por la novedad, – Mi mamá va a pasear conmigo?, imagino Rufus me haciendo esta pregunta. Hace días que no tengo fuerzas para salir de casa, ni que sea para llevar Rufus al mato. Y, él, como mi mejor amigo, se puerta de maravilla y no hace sus necesidades a casa, segura y me complace con su compania, me regalando lambidas de amor. Me cambio y salimos, yo y Rufus merecemos una caminada, por pequeña que sea.

    Vuelvo para el ahora. Aquí sentada, frente al ordenador, con mi taza de agua. Me recuerdo lo que me ha dito una amiga, ayer. Un reto por día. Una cosa por vez. Poco a poco. Sí, hoy ya he vencido una batalla, la batalla de las mañanas. En general no me levanto de la cama antes de las doce. Me quedo allí medio dormida, medio despierta, con pesadillas que me atan a cama. Ayer la mujer de la farmacia me dijo que tengo que hacer zumba, algo que me libere energía y que pueda hacer lo más temprano posible, para me dar animo para volver a vida. Uff, no me gusta nada los exercícios. Pero comprendo lo que ella quer con eso. Qué socialize, que vuelva a me sentir activa y pueda retornar al trabajo. Pero no estoy segura que quiero volver al trabajo. Tengo ilusión de hacer algo nuevo, algo que me agregue valor a vida, siempre lo deseé. Qué puedo hacer? Escribir un libro? Trabajar al campo, plantando y cuidando da viña y del invernadero? Sí, estas son cosas que me ilusionan, pero que no traen dinero para casa. El maldito dinero.

    Bueno, por hoy es esto. Algo diferente ya hice. Por la tarde, haré más, ahora toca hacer la comida para el niños que luego llega del colegio.

  • Poco a poco

    poco-a-poco

    Ya hace dos meses que no soy capaz de escribir. En este tiempo poco hice, no soy capaz de salir de casa, paso el día a cama o al sofá. Miro mi hijo y veo su grandeza, su amor y su paciencia con una madre que no tiene fuerzas para levantar.

    Soy consumida por la depresión y siento que muchas de las personas que están por ahy, no la comprende, a empezar por mi medico de cabecera. Siempre que tengo que visitarlo, a cada semana, hago un esfuerzo tremendo para salir de casa y él apenas me pregunta qué voy hacer para cambiar la situación, como si las pastillas fuesen la salvación, y que yo no hago nada por eso. Uno estupido que cre que el problema que tengo es que soy la persona que sobra en mi trabajo, que solo tengo uno problema de relacionamento con mi jefe. Jo… que necesito hacer y decir para que este medico perceba que no es eso?

    Hoy llueve, el tiempo está como yo, apagado.

    No como, tengo muchas pesadillas y dolores de cabeza. Fumo demasiado e intento leer o ver Netflix, así busco inspiración para cambiar mi situación. Intento no pensar en el pasado ni en el futuro, me dá muchísima ansiedad. Si, tengo crises de ansiedad y algunas veces no puedo ni respirar. Echo de menos amigos que dejé en mi País, echo de menos tener personas con quien hablar sobre la vida. Pero, sigo viva y voy a salir de esta situación. Eso lo tengo seguro.

    Definí que de hoy en diante haré cosas distintas, como volver a escribir, sentar en mi sillón de lectura o caminar con mi perrito. Un objetivo al día, no más que eso, poco a poco, como dicen los españoles y que tanto me fascina.