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  • Reseña – Tinta Invisible – Javier Peña

    Autor. Javier Peña

    Editora: Blackiebooks

    2024 – 261 páginas

    La recomendación de este libro me llegó por alguna persona que sigo en Instagram (#bookstragram). Sigo tantas personas, que la verdad, no recuerdo quien hablo de este libro. El post hablaba de libros que te ayuden a escribir y liberar tu creatividad.

    No tengo foto de este libro porque lo cogí en la biblioteca y lo devolví sin sacar una bonita foto para poner aquí y en mi canal de Instagram.

    Ah, quien quiera seguirme es solo buscarme @roseanafranco.13 Así de fácil. ,-)

    Javier en el libro cuenta la relación con su padre. Después de unos cuantos años sin hablar con él, por desavenías normales (creo yo) entre hijos y padres, padres e hijos. Como pasa en muchas casas, muchas familias. Javier recibe la información de que su padre está mal de salud, que su vida se acaba.

    La forma que Javier encuentra para contar la vida y la fuerza del impacto de su padre en su vida es escribiendo este libro. Es hablando de libros que su padre leyó, autores preferidos, frases o cuentos que explican la razón de ser de alguna actitud de su padre.

    Hablar de una relación familiar nunca es fácil, hablar sin rancor, buscando la comprensión. Buscando tapar el hueco de esta presencia. Javier lo consigue de una forma bonita, sencilla, con tantos recuerdos. ¿Un ensayo, una novela autobiográfica? No lo sé, creo que puede ser eso y más. Es vida contada y comparada. Me gusto la idea de comparar la vida, la relación, con tramos de otros libros. Pasa a ser un libro que recomienda otros tantos.

    El objetivo de enseñar a escribir, abrir la creatividad o cual sea. No me parece haber logrado. Pero hay mucho más en un libro.

    Abajo dejo un trecho de algo que escribí en mi libreta sobre este libro. Como lo he leído hace 2 meses, vale rever lo que escribí mientras leía.

    <<¿Cómo la muerte de un padre puede impactar la vida de una persona?¿Y se la relación con este padre, no es de las más próximas? ¿Y se los dos son amantes de los libros? ¿y, todavía más, si el hijo es un escritor que decide contar su experiencia con la lectura, la escritura y relacionar todo esto con historias de otros escritores, haciendo con un tinte de taller de escrita?

    Este libro es justo esto. Nos lleva por capítulos que hablan de escritores, pero también de su persona, un hijo que ve su padre partiendo y que reflexiona sobre los últimos 4 años que no se hablaron. Mientras cuenta su relación y percepción de la pérdida de su padre, cría enlaces con relatos de otros escritores o personajes. El libro está relleno de citaciones que se transforman a su vez en recomendaciones de libros – de mi punto de vista.

    Cuando leo un libro, me gusta ver al final donde la historia me toco, qué aprendí con este libro, que llevo de recuerdo. Por supuesto que el libro me hice recordar a mis padres, la relación que he tenido con ellos, pero más que esto, me hizo pensar:

    “- ¿Con quien aprendí a amar tanto a los libros?”

    La respuesta es que no lo sé. Mi madre si que leía algo, mi padre por su vez nada. En casa soy la única que volcó su vida sobre la lectura y la producción de material gráfico, libros de arte y otros materiales hechos en papel.>>

    Puntuación:

    3,5/5

  • escribir – 1

    foto de “Muy Interesante” sacada de aquí

    El deseo de escribir así, sin pie ni cabeza, vino porque estoy leyendo un libro en que el autor, de mi punto de vista, escribe justo así. Algo alocado, tal y como es nuestra cabeza, cuando no estamos centrados en la vida y sus quehaceres. Confieso que actualmente ando así, alocada, miro aquí y allá, penso en hoy, mañana, pasado y futuro. Claro está que mi texto no es primoroso, nada poético o comprensible como el que leo de este famoso autor ganador de un Nobel y otros tantos premios. No creo que su estilo de escrita sea del agrado de todos, o de muchos, a mi me gusta. La verdad es que tengo que estar más centrada para no perderme en sus palabras y en estos días de escaso verano me cuesta encontrar la concentración.

    Probablemente me vas a preguntar porque escaso verano, te explico. Vivo en Galicia, noreste de España y este año el sol anda muy perezoso por aquí. Días grises y hasta con lluvia es lo mas frecuente en este verano que fue tan deseado después del inverno y de una larga y dura cuarentena pandémica. Creo que el universo nos quiere castigar por lo que hacemos con el planeta. Hay quien diga que la pandemia fue creada en laboratório, no lo sé, no tengo cabeza ni conocimiento para discutir el asunto, a mí me cabe vivir y protegerme para no coger el tal bicho. Resulta que mismo con este verano, un tanto raro, ya dicen que estamos en la quinta ola, o sea el virus vuelve a correr y contaminar. Yo me quedo en casa, falta paciencia para estar a calle, falta dinero para salir de copas o de compras, faltan ganas de socializar. Pero estoy bien, me gusta mi viejo refugio.

    *

    Ayer por la noche estaba pensando en la rutina. Tengo la necesidad de implantar una rutina en mi vida. La falta de trabajo hace que los días sean largos y que la rutina sea escasa. Al pensar me recordé un “noviete” que he tenido en mi juventud, él no quería comprometerse porque no le gustaba, para nada, la rutina de una relación. Bueno…, sé que fueron palabras bonitas para no decir que no quería tener un compromiso conmigo y si picotear a cada esquina. La cuestión es que me quedé con lo de la rutina a cabeza y creo que por eso no me gusta mucho lo que se hace a diario como una regla. Las reglas tampoco me agradan. Caro lector, no pense con eso que soy una desvairada que anda por la vida sin respetar al otro o a las leyes. De echo, soy toda politicamente correcta, pero si me imponen una regla que no me cuadra, no me siento confortable y me rebelo, casi como una anarquista. Tengo mis propias reglas basadas en mis valores personales y creo que están muy bien fundamentadas y las sigo a gusto pues tienen una razón de ser.

    La cuestión de la rutina, que pensaba ayer, me vino por el deseo de escribir más a diario y por la necesidad de adelgazar, lo que significa cambiar mi rutina, o mi falta de rutina, y hacer cosas repetidas todos los días. Fue en ese pensamiento que me atuve:

    <<Ostras, pero si ya hago muchas cosas repetidas todos los días!??!>>

    Es verdad, sin darme cuenta hago todos los días las mismas cosas, la diferencia es que no había percibido la rutina en estas cosas porque me son naturales, normales y necesarias – las 3 Ns. Además a cada día las hago de forma distinta y en momento diferente, o sea, no hay un hacer igual día trás día. Pensando en eso percibo que puedo agregar más tareas sin que me agobie o me sature el día.

    Creo que vemos lo malo, lo negativo por juzgar mal a determinadas palabras o situaciones, sin contar con lo que juzgamos a los demás y nosotros mismos, ese ya sería un tema para un largo texto. Por muchos años he pensado en la rutina tal y cual me comentó aquél chico hace 30 años que no abrí mis ojos a ver que no hay nada malo en la rutina, porque en realidad nada es lo mismo para siempre. Tenemos que quitar amarras, probar nuevas situaciones, dejar de juzgar y abrirnos para lo nuevo, probar la vida en su dimensión que es única y muy corta, dar vez a sentir las sensaciones con la máxima intensidad posible, experimentar comidas, decir que amo, compartir momentos con tus seres queridos y hacer nuevos caminos para tener nuevas experiencias. Pero también, si a ti te gusta el hacer igual, sepa que de igual-igual-igual hay poco, porque el día cambia, la hora cambia, el água, el aire y la acción por más similar que sea también es distinta. Y no pasa nada. Lo importante es ser feliz y contar tu história.

    *

    Ya lo sé, no cuento nada de nuevo. Pero vale recordar y por eso escribo.

    *

    Algun vecino de la calle tiene su altavoz a todo volumen. Soy obligada a escuchar un trap o rap, o sea lo que sea esa música. No me gusta, tampoco me disgusta de todo, hay músicas que tienen una batida interesante, pero resulta ser la minoria. A mí me gusta más el rock, el pop, la “bossa nova”y hasta el clásico. La música tiene un efecto impresionante sobre mi estado anímico. Me mueve y remueve. O sea, soy movida por el ritmo de la música que tengo en mis cascos. En general cuando voy a escribir o leer, pongo mi Spotify en canciones de relajación o lounge, para ayudarme con la concentración. Ya si estoy conduciendo o caminando – ojalá un día pueda correr – tengo música alegre y movida, para que mi corazón bata tal cual el ritmo de la canción. Cuando percibo que estoy en un bajón emocional, en general es porque estuve demasiado tiempo sin oír música o demasiado escuchando temas muy tranquilos de meditación o tristes. La mejor medicina para estos días es una ducha y un baile. La ducha limpia la baja energía estabelecida y una buena selección de músicas para bailar repone nuevas energías en el cuerpo. Santa medicina, pasado un rato estoy como nueva. Ahora mismo me gustaría bailar, muchas veces lo hago sola a casa mientras limpio la casa o hago la comida. Hoy me es imposible, tengo la espalda fatal, creo que dormi en una mala posición y no doy movido el cuello ni el brazo izquierdo. En mis cascos suena Bruno Mars, la música que en el video tienen los monos bailando. Me encanta! Bailo solo con los pies, sentada en mi sillón favorito, mientras escribo estas lineas.

  • El acto de escribir y Plutón

    No tengo el objetivo de entrar en la cuestión de sí Plutón, es o no, un planeta. Para los amantes de la astrología – como yo – Plutón es un planeta que tiene mucha interferencia en un mapa astrológico y ese es el punto que me interesa tratar. Aunque este texto no es para hablar unicamente de Plutón. Plutón tiene mucha relevancia pues habla de cómo es la persona, una vez que nos enseña la vulnerabilidad, la sombra, lo oculto, el inconsciente, lo que ha traumatizado a uno y el poder visto y no visto de la persona en cuestión. Tanta información sólo podría venir de un planeta de suma importancia en una lectura astrológica.

    Cuando un astrólogo observa Plutón en un mapa, busca conocer el inconsciente, los traumas, las formas de control y poder que la persona analisada pueda tener. También estuda la personalidad oculta pues esta pode ser responsable, sin que la persona perciba, de un comportamiento incontrolable para la destrucción. Plutón es el planeta regente de escorpio, que representa la muerte, la transformación, el sexo, lo inconsciente, el poder y la capacidade de renacer, la transformación de la ave fénix. Una muy buena pregunta para analisar una persona y intentar saber dónde está Plutón en su vida es cuestionar: “?cuando no eres nada más, cuando no tienes nada más, cuando tienes que sobrevivir, quien eres?”

    Yo tengo Plutón en la casa 5, la casa que habla de los hijos, del ego, de la creatividad y de la auto expresión. Plutón en esta casa me explica a perfección mucho de mi relación con mis padres, mi infancia robada y la imposibilidad de ser madre por una gestación normal y corriente. Afirma la importancia y la transformación que mi hijo ha traído para mi vida, un hijo que sin saber me ayudó a curar heridas de otras vidas. Cuando conocí la importancia de Plutón en mi vida sentí un gran alivio, pues tenía la percepción que era una persona inadecuada, anormal, con defecto de fabricación que me hacía ser una persona no grata, no acepta, no amada. Comprender Plutón me ayudó a sacar todos eses prejuicios y afrontar mis miedos, comprender que lo que pasó en mi infancia fue un acto sin maldad de mis padres que peleaban para encajar en una sociedad distópica.

    Como he dicho, tengo Plutón en la casa 5 y deseo incorporar la fuerza “Plutoniana” en dos puntos de mí yo de hoy. En la creatividad, usando todo ese poder para escribir y hacer mi vida con innovación. Y en mi ego, mejorando mi autoestima. Lo de la autoestima tengo que ir poco a poco, es un trabajo personal diario, que vá depender de mi atención a los detalles y en las sensaciones que voy notando en mi cuerpo, respetando mis limites y mis deseos, sabendo cuando puedo forzarme a hacer algo más y cuando no. El otro punto, la escrita, de momento me parece más difícil, pues no siento la creatividad en mis manos, como en algun momento de mi vida ya he tenido. Una de las formas para reconquistar esa capacidad, creo que sea con el acto de escribir a diario, afrontar el miedo a la hoja en blanco y salir adelante con lo que salga de mis dedos que teclean ferozmente en el ordenador – tal y cómo lo hago ahora -. Espero que mis lectores no se asusten con mis textos, son parte de esta conquista o reconquista. Sí, en el pasado escribía mucho, tenía el habito y una capacidad increíble para contar relatos, historias y crear situaciones. Hice cursos de escrita creativa y siempre me dijeron que tenía un estilo propio muy interesante, con el tiempo perdí el habito y la dureza de la vida ocultó bajo camadas de histórias vividas y sofridas la creatividad. Ahora es el momento de recoger camada a camada y sacar lo que está soterrado. Espero contar con el apoyo de mis lectores, sea como sea, todo lo que podáis aportar será bienvenido. Sé que hacer este ejercicio de escrita en un idioma que no es el mío, lo torna más complejo… pero, no pasa nada, lo haré así mismo. Los desafios me encantan, me estimulan, probablemente es otra influencia de Plutón en mi mapa.

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