Confeso que intento adaptarme al WordPress, pero algo me falla. Un tortillo a menos o a mayores, un Tico y un Teco que no se ponen a trabajar juntos y por eso acabo tanto tiempo sin aparecer por aquí.
Ahora me puse un reto personal. Me gusta publicar las reseñas de los libros que leo, y he leído tantos… y, no he publicado nada, en especial este último año que he tenido horas y horas de cuidados con una persona enferma. Nada grave, pero como estaba con una pequeña incapacidad, me quedé a casa para cuidarlo. Sí, la tarea que siempre recae sobre el hombro de la mujer. Bueno esto ya es otra historia, para un post sobre #feminismo y #machismo. Uno que podría pasar días hablando y contando casos que me pasaron. Queda para otro día.
Pues, con mi reto y la memoria turbia que vengo observando por la perimenopausia. decidí que voy a releer los libros que leí en estos últimos dos años para publicar aquí y en mi cuenta de Instagram. Así vuelvo a las andadas.
Ah y la perimenopausia? Las chicas de aquí tenemos mucho que hablar del tema. Qué bueno que a día de hoy algo ya se habla. Hay muchas mujeres desinformadas, muchas que por suerte no sienten nada y otras que pasan días sin poder A ver si un día reunimos unas cuantas para hablar del tema.
Ahora toca hablar, o mejor escribirles, sobre un libro que me impresionó mucho. No sé si a vosotros los pasa lo mismo, no tenía mucho conocimiento de la historia de Asia, mas especificadamente de Corea y Japón. Con este libro he podido conocer un poco de la crueldad de la dominación japonesa sobre Corea y después de la guerra de Estados Unidos contra Japón. He comprendido el vacío que estas peleas políticas y por poder dejan en toda una población, una sociedad. El sentimiento de patriotismo y la necesidad de sobrevivencia son antagónicos y hay que elegir entre el uno y el otro, mismo que sea difícil, hay que elegir.
Min Jin Lee – autora de Pachinko
La autora Min Jin Lee nació en Corea y cuando tenía siete años se cambió a Estados Unidos donde vivió por muchos años. Es periodista y abogada, pero por una enfermedad crónica dejó el derecho para centrarse en la escritura. Entre los años de 2007 y 2011 vivió en Japón y volvió a Estados Unidos donde vive con su familia. Escribió, además de Pachinko, otras dos novelas – que no he leído y tampoco las he encontrado en Amazon (en castellano) – “Free food for milionaires” y “The best girls”, además de relatos cortos. Su trabajo tiene premios conquistados y ha estado en la lista de mejores libros del New York Times.
Pachinko, vale comprender el significado de la palabra. Pachinko es un juego de azar, en Japón debido al racismo sufrido por los coreanos que no tienen acceso a trabajos de calidad o con buenos sueldos, muchos acaban se dedicando a trabajar o regentar casas de pachinko. Son casas de juegos con mucha luz, mucho ruído y por supuesto donde se pierde mucho dinero, nada más es que un juego de azar. En la foto que los dejo podéis hacer una idea de como son estes locales.
Club de Pachinko
La novela tiene toda una base histórica, habla de la saga de cuatro generaciones de una familia coreana entre los años de 1910 hasta 1989. Cuando inicia la novela Sunja, la hija de Hoonie y Yangjin, aún no había nacido, pero al largo de sus paginas vemos que Sunja es la protagonista. Una mujer muy trabajadora y que lucha para mantener la familia mismo con todas las dificultades impuesta por la ocupación japonesa (1910 – 1945), posteriormente con la guerra en que Estados Unidos lanzan la bomba a Hiroshima y Nagasaki, pasando aún por el periodo en que Estados Unidos y Russia dividen a Corea en dos (norte y sul) haciendo que la vida de los coreanos sea una verdadera batalla por sobrevivencia. No logro imaginarme viviendo una vida con tantas privaciones como las que ha pasado Sunja y su familia.
El libro habla de tradiciones, del machismo, del sexo y la prostitución, suicidio y sobretodo la lucha diaria por vivir en una sociedad sin amigos, sin la abertura a la comunicación y al sentimiento, como la que tenemos en el occidente. Particularmente ya sabía del elevado numero de suicidios en Japón, de la prostitución a manos de la Yakuza, pero de alguna manera, al no haber leído hasta entonces ningún libro que hablase sobre el tema no tenía idea de lo cuan entrañado están estas cuestiones en la vida en estes países.
Este fue un libro que jugó mucho con mis sentimientos, con mi corazón. Ver el racismo claramente hablado en el libro, las dificultades y la descalificación por el simple echo de haber nacido en un país subyugado. La poca o ninguna valoración de la persona por la persona, sino por su raza fue algo doloroso, pero a la vez alabador por ver que la familia saco su vida adelante.
Este libro me hizo pensar mucho en mis circunstancias como inmigrante, claro que en condiciones más suaves que las vividas por Sunja y su familia, pero aún así con historias de racismo y prejuicio por el país en que nací. Prejuicio que todos los que venimos de America del Sur sufrimos y que debería se acabar.
No es un libro para que cualquier persona lea, no, no lo es. Es un libro muchas veces triste, pero muy bien escrito y sobretodo que muestra la fuerza de las mujeres. Creo que nuestra sociedad aún está limitada y tiene mucho que aprender. Necesitamos de más voces como la de Min Jin Lee, que nos cuenten historias como esta, solo así Pachinko podrá ejercer el poder de influencia que merece. Hay que tener la compasión humana para bajar del egocentrismo impuesto por algunas personas o razas y así podernos comulgar una vida equilibrada con todos.
Pachinko
Min Jin Lee
Quaterni
2018 - 543 páginas
ISBN: 978-84-947169-6-6
No recuerdo cuál fue ni cuando tuve la primera señal de que tú serías así. En realidad no sé ni qué palabra puedo usar para definirte. Eres un buen hombre, pero tiene algunas limitaciones y es tan testarudo, que si no soy yo creo que no habríamos salido del primer baque que sufrimos en nuestras vidas.
Quizá el primer señal fue tú total falta de tono y la forma como me pediste en matrimonio. Ya los adelanto, pedido hecho anillo en el dedo y la celebración jamás aconteció. No lo sé, en aquél momento pensé que era timidez por hablar con tus padres y mi madre a la vez, sin el prévio aviso de nuestras intenciones. Sí, imaginé que eso era lo que te bloqueaba y lo acepté. Lo tomé con ternura y sencillez, dejando la mano con el anillo cair sobre la mesa con la cena de navidad puesta, para que así, nuestros padres mirasen y cuestionasen. Mi madre fue la primera en ver y luego preguntó si estaba embarazada. – Claro que no mamá, fue lo que contesté con firmeza. No me podía creer que ella imaginase que alguien me pediría en matrimonio solo por estar embarazada. En ese momento aún no sabía quién era mi madre, qué pasaba por su cabeza, ni tampoco sabía que jamás tendría un hijo de mi propio cuerpo. Pero hoy no quiero hablar de mi madre, ni de mi hijo, sino de ti.
Ya se aproxima la fecha en que cumpliremos 22 años juntos. Cómo he llegado hasta aquí? Malos tratos nunca los hubo, ni fisico ni emocional, pero tu eterna apatía que fue en un creciente me llevaron a no saber que hacer y perder mis fuerzas en nuestro peor momento de vida. Tranquilo que no te culpo por nada, lo que pasó en mi vida, los permisos que he dado y mi falta de actitud es responsabilidad mía, no tuya. Pero, resulta que después del cambio de país, el negócio que montamos juntos para sacar nuestra vida adelante fue el estopín de una série de situaciones que las fue tragando una a una, algunas tuyas, otras de los clientes que tuvimos en el negócio, otras más del jefe machista y xenófobo que he tenido en la multinacional que trabajé a secuencia. Tragué tanta mierda que un día, ya sin fuerzas, sucumbí a una enfermedad que me consumió mental, emocional y fisicamente. Todo se me hizo muy difícil y necesitaba tu apoyo, tu abrazo y no he tenido, con la justificativa de que lo que necesitaba era dormir. No, no, no. Lo que necesitaba era una persona a mi lado, me ayudando a salir de la cama, a comer, a caminar, a buscar un médico. Tenía mi salud tan debilidad que no me bastaba tu mano sobre la mia, mientras dormíamos o mirávamos el noticiario lleno de malas notícias, ni tus caricias “abrutalladas”, Carícias de una mano que ha trabajado mucho. Sé que hiciste lo que podías, lo que sabías hacer. Sé que siempre has deseado el mejor para mi, que siempre me has amado y así sigues. Pero, algunas veces necesitamos de más. Algunas veces tenemos que aprender y cambiar nuestra actitud para salvar a quién queremos. Tardé mucho tiempo en salir de la depresión, lo que tú no comprendes es que quizás nunca salga de ella, la tengo controlada, hasta cuando no lo sé. También tarde mucho tiempo en comprender que tú no podrías ayudarme como necesitaba, tienes tus limitaciones y no logras verlas ni tampoco te interesa cambiarlas.
Cuando hablamos de trabajo me quedo más confundida. En nuestro país nunca hemos tenido esta preocupación. Tú eras la persona más puntual, metódica y ordenada que conocí. Tenía 2 o 3 trabajos autónomos y los manejava a la perfección, no cobraba mucho, pero solo llegaba a casa después de cumplir con todas las tareas y objetivos del día, trabajabas de domingo a domingo. Yo tenía mi trabajo autónomo y de allí conquisté prestígio y dinero. Teníamos una vida agradable, pero vivíamos con miedo a la falta de seguridad de nuestro país, a los cambios económicos, La verdad es que vivíamos sobre una cuerda bamba, sin saber como sería el día seguinte o si volveríamos a casa después de un largo día de trabajo. Por eso has propuesto el cambio de país y lo acepté sin miedo, jamás he tenido miedo a los buenos desafios, lo que no imaginaba es que aquí tú te quedarías a casa, sin trabajo, sin ingresos. En los casi 22 años que estamos juntos nunca sacamos unas vacaciones, en Brasil nunca tuviste que buscar trabajo y eso era lo que más valoraba en ti, tu seriedad y dedicación a un trabajo tan poco agraciado, donde vez o otra llegabas a casa con marcas de los muchos accidentes laborales que has tenido. Y tú seguias, día tras día con la misma dedicación. Dónde fue parar esta garra? Desde que llegamos aquí, no sé que pasó, ya se van 5 años y no tienes iniciativa para buscar trabajos, espera a cada año por el trabajo de verano, que conseguiste por indicación hace 2 años. Siempre te pregunto: – Y si este año no te llaman? Y si este año por la pandemia no hacen nada? Y si cambió el que te contrataba? – Nada te move, tampoco me contestas. Te quedas a casa se haciendo pasar por amo de casa, hace las 6 comidas que alguien te enseño, pasa la escoba por mitad de la casa y mete la ropa en la lavadora. Nada más, para tí eso es mucho hacer.
Muchas veces me pregunto si estás así por la edad, pero tampoco eres muy mayor, 56 años. Por alguna enfermedad, nada, siempre fuiste muy fuerte.. Una depresión? Tampoco creo que sea. Pereza? No creo, no eras una persona de estar a casa, siempre estabas trabajando, pero aquí ni buscas. Ves que el dinero es más que escaso, que estoy ahogada en mis problemas y que me ahogo todavía más, cuando no me ayudas a dar solución a las situaciones que se acumulan día a día por la falta de dinero, de trabajo. Pero no te culpo, la culpa es mía de no haber previsto que esta sería tu actitud cuando necesitase tu ayuda. Nunca hiciste nada a casa, nunca gestionaste los pagos de casa, nunca hiciste más de lo que hace un “noviete”, cuando en realidad ya era mi marido, mismo sin los papeles.
Hoy para no estourar y mandarte a la mierda, salí de casa. Caminé por mis letras y la de otras autoras. Me oculté bajo pilas de libros e historias para comprender en que momento dejé pasar, en que momento permití ser guiada por una apatia similar a la tuya, prostrada al sofá o a la cama. Esa no soy yo, me culpo por haber permitido todo lo que pasó, por no abrir los ojos para la falta de control y actitud. Pero me perdono, porque sé que lo hice en un momento en que la vida me superaba, lo que no me perdonaré es si ,de ahora en adelante, no soy capaz de hacer distinto y volver a ser la mujer fuerte y poderosa que siempre he sido. La mujer ejemplo para otras, que vá y triunfa. Si era así, seguro que aún lo soy y no permitiré que toda cara de perro llorón que me eches me comova, no permitiré bajar el nivel de mi energía. Me siento tremendamente orgullosa de todo lo que hice esta semana; la ayuda que di a una desconocida, la organización y el planeamiento de una nueva vida, el libro que he leído, las charlas con una amiga y las horas que pasamos caminando. Soy eternamente grata al Universo que me apoya y me ayuda a salir de una situación extrema y luego me abre otras puertas y me enseña que hay luz, hay mucha luz y el final del túnel ya está aquí, después de todo falta poco por hacer.
Pero te digo una cosa, querido marido, la vitória es mía! La conquista es mía! Serás beneficiado por estar aquí, pero los logros son míos porque yo soy una mujer muy fuerte y poderosa!
dedico este este texto a toda mujer que tenga dificultades con sus maridos, novios, parejas.
dedico este texto a las mujeres que he conocido víctimas de malos tratos psicológicos.
dedico este texto a las mujeres víctimas de malos tratos físicos.
Mi matrimonio tampoco es perfecto, no existe la perfección. Pero hay cosas que no pueden faltar; el respecto y el creer que la mujer tiene una fuerza infinita. Muchas veces no las vemos, principalmente cuando pasamos por malos momentos, pero si miramos hacía nuestra historia seguro que encontramos momentos de una fuerza vital, vivir como mujer no es fácil, pero es muy bello!
Hoy por hoy, tengo que confesar, que poco ando por las redes sociales. Cuando paso, en general, paso por Instagram a mirar los libros recomendados por las personas que sigo o los lanzamientos de las editoras. Si tuviese todo el dinero del mundo, lo invertiría en la lectura y escrita. Poco me importaría el retorno económico, haría que cada casa tuviese un lector activo, vivo. Creo que así tendríamos un mundo mucho mejor. Sí, este és mi sueño de vida. 🌻🌵 Fue en Instagram que conocí a este libro, Elena de @paperdreams55, comentaba en un post los libros que vá a leer en este junio y, uno de ellos, Florescencia de Kopano Matlwa, me saltó la curiosidad y de inmediato fue a la biblioteca para cogerlo prestado.
Florescencia de Kopano Matlwa Editora Alpha Decay
🌻🌵 Esto de coger libros prestados en la biblioteca, es para mí una explosión de placer indescriptible. Recuerdo una vez, en que fue a la biblioteca publica cercana a la universidad que estudié en Rio de Janeiro – Brasil, y los pocos libros disponibles para préstamo eran tan antiguos o mal cuidados que no volvi. Y pasé a frecuentar las librerías y gastar mi dinero con eso. Para muchos era una enfermedad el amor que dedicaba a los libros y para agradar a las personas dejé de hacer lo que más me gustaba, con intensidad, comprar y leer tantos libros. Hasta que un día volvi, poco a poco a viver junto a mis libros, no cómo me gustaría, pero poco a poco con ellos me mezclo. 🌻🌵 Kopano Matlwa, nasció en Sudáfrica en 1985, formada en medicina en Oxford y a la vez es una de las voces reconocida entre los jóvenes escritores en Sudáfrica, tiene por habito hablar de cuestiones duras y reales como; raza, xenofobia, machismo, pobreza y toda una serie de situaciones que aún a día de hoy son frecuentes en una Sudáfrica tan sofrida. 🌻🌵 Si no fuese por la magia del libro que camina de mano en mano, de País a País, que cuenta histórias y enseña culturas, no habría la posibilidad de conocer a las amigas Masechaba y Nyasha, dos médicas que viven en una Sudáfrica actual llena de machismo, xenofobia y prejuicios. Negros que se odian, negros que odian a blancos, extranjeros de Países cercanos o lejanos que son rechazados con violencia, resquício de toda la história vivida en un largo período de colonización y del Apartheid. Verdades ocultas para los que vivimos lejos, pero real para los que allá están luchando por una vida mejor, por igualdad de derechos, por paz. 🌻🌵 El libro me cala tan hondo que lloro y siento una dor en mi estómago, en mi interior. ¿Qué puedo hacer para mejorar el mundo? ¿Para mejorar la vida de estas mujeres? 🌻🌵 No deberíamos ver o leer histórias como estas en el mundo actual. La aceptaría con muchos puntos de interrogación si fuesen histórias contadas de nuestro pasado, un pasado muy lejano. No, no lo acepto, me arde el pecho, la garganta me prende un grito abafado. No es posible que en alguna parte del mundo aún exista prejuicios, violaciones e torturas. No acepto, no acepto!!! Y siento me incapaz… El dolor desta historia me sofoca y no lo sé qué hacer. Finalizo el libro y me tranco en mi despacho y lloro. 🌻🌵 Soy afortunada por tener el viejo piso donde vivo. Soy afortunada por tener un marido que acima de todo es mi mejor amigo y me respecta, me ama y me apoya más que yo a mí misma. Soy afortunada por tener un hijo, que mismo en la adolescencia y con las hormonas a flote, me respecta y me escucha. ¿Qué más dá si no tengo dinero para pagar las cuentas, qué más dá si no tenemos trabajo a casa? ¿Qué más dá si hay días que no tenemos dinero para el pan… Me siento culpada. 🌻🌵 ¿Por qué el ser humano es tan malvado? ¿Qué puedo hacer para cambiar, para ayudar? 🌻🌵 Una lectura obligatoria a tod@s aquell@s que tengan el deseo de hacer un mundo mejor. Sólo juntos podremos contestar a las preguntas de Kopano Matlwa: ¿Por qué somos tan malvados? ¿Cómo cambiar? 🌻🌵
Acredito que minha vida tem fundo sonoro, não uma única música, nem uma única seleção. Escuto de tudo, quase tudo. Sou eclética. Hoje vou de The Police, Every Breath You Take, levei anos para prestar atenção na letra. Coincidência? Não, não acredito em coincidências, sim em atrações do subconsciente. Enquanto escuto a música toco meu sexo, minha buceta. Minha buceta molhada. Ela me proibia tocar minha perereca, tal como ela falava. Que mãe idiota eu tive.
– Mãe, não é perereca. É buceta, fonte de prazer e vida!
Pobre mulher que não conheceu seu próprio corpo. Adoro minha buceta, adoro sentir prazer e me tocar. Meu corpo pode ser feio, comparado ao que foi, mas minha vagina é poesia.
– Mãe, se dizem que somos santos e a imagem de deus, meu corpo é santo, minha buceta é santa.
– Mãe, a senhora não se diz tão correta e protetora? Que porra de proteção que a senhora me deu? Não viu que o seu namorado queria comer minha buceta de criança? Não me venha dizer que não posso tocar meu corpo, minha perereca. Se seu namorado e o vizinho podiam tocar minha bucetinha de criança, eu também posso e tenho esse direito adquirido por propriedade, é minha e faço com ela o que quero!
Tanta santidade para quê? Santa falsidade e hipocrisia a sua, isso sim.
Hoje escuto The Cure, Lullaby. Lembro quem fui. Lembro quem queria ser. Lembro meu corpo branco, as sardas no ombro, não era magra, não era gorda. Era gostosa. Hoje não estou assim, deixei a vida pesar e os quilos acumularem. Me lembro deitada no chão do meu quarto, na casa da minha mãe. Trancada, sem poder sair. Ouvia música e chorava. Fazia muito tempo que não chorava, faziam 30 anos. Chorei muito quando vi sua foto, mãe.
Hoje sinto falta de ar, não é a pandemia que come o mundo. É alergia, uma puta crise alérgica. Igual a que você sempre teve e eu nunca tive. É a insatisfação do caminho que nossas vidas tomou? Acredito que sim, a diferença é que minha vida não é a eterna infelicidade que se tornou a sua. Eu busco meu espaço. Eu aprendi a dar limites.
Mãe, o primeiro limite que quero dar hoje é em sua memória. Eu não sou culpada. Eu não fui culpada.
…
Por muitos anos a criatividade foi um impulso vibrante na minha solidão. Fui uma criança esquecida e uma adolescente que gritava por liberdade, até que com 18 anos dei um basta e reivindiquei meu espaço e na faculdade de arquitetura iniciei a liberação do meu espirito. Fumei, bebi, dancei até cair. Raspei a cabeça, pintei o cabelo de vermelho. Escrevia e pintava, criava arte e uma vida que me tinham negado. Trepei. Noites de sexo e álcool. Era o principio do que desejava. Um mundo de criação histérica em uma vida interrompida.
Hoje meu corpo não aguenta nem mais um cigarro. Puta falta de ar e que vontade de fumar!
Eu sim, mas agora estou satisfeita com quem sou. Gostaria sim de mudar meu corpo, mas nada de cirurgias. Existe parte desse desejo que posso conseguir com dedicação e outra parte fica no sonho pois não tenho nenhuma intensão em fazer uma cirurgia plástica. O que quero? Quero um corpo parecido com o que tinha com 18 anos. O tempo me deu anos e quilos, para cada ano 1 quilo. Um absurdo, tenho 30 anos-quilos a mais.
Decisão de hoje!!! Fechar a boca de imediato e emagrecer esses quilos-anos a mais.
Lembro um dia, com 18 anos, andando por Copacabana com o Claudio, um amigo da faculdade que perdi contato com o tempo. Sempre que andávamos de um lado a outro da cidade conversando sobre a vida, ele se posicionava atrás de mim, como um guarda-costas. Dizia que fazia aquilo para olhar minha bunda e seu movimento enquanto eu andava. Eu tinha vergonha, muita vergonha. Ele não sabia como aquelas palavras me punham nervosa e molhada. Eu ainda era virgem e tímida. Mas amava escutar o que ele me falava. Nos perdemos sem experimentarnos. Será que ele era tão bom como parecia ser? Sempre gostei dos carecas, o Claudio era careca por opção. Usava uma camiseta branca Hering e um jeans 501 da Levi’s, era como um uniforme. Normalmente eu estava com uma camiseta preta Hering e um jeans sem marca, não tinha dinheiro para um Levi’s.
A única coisa que não tenho como recuperar, sem a tal da cirurgia é o peito. Ah, como eu admirava o meu seio. Me trancava no banheiro de frente ao espelho e olhava cada angulo daquele peito branco, sem marcas. Tocava e imaginava as mãos da mulher que até hoje não encontrei. Temos seios iguais, brancos, suaves… Pego, aperto e beijo. Sinto seu cheiro. Sinto seu corpo grudado junto ao meu, peito com peito e estremeço. Te beijo.
Algumas vezes sonho com esta mulher, outras com alguns homens. A mulher é sempre a mesma, os homens mudam, nunca é o que tenho. Ando pela rua, me olham, me desejam, eu ignoro. Que homem me atrai? Não sei, sei que não é o que tenho em casa. Pobre, tenho pena, é um bom homem, mas não é o que me atrai. Nem fisicamente, nem intelectualmente. Pobre. Penso em separar, imagino como ele reagiria. Imagino que se suicidaria. Por hoje, não quero a vida que tenho. Pode ser que amanhã eu volte a querer, não sei. Por hoje, não quero nem o marido nem o filho, quero ser a mulher que desejei ser com 22 anos e que me foi proibido. Puta merda de mãe que roubou a minha vida. Puta merda de pai que me ignorou. Eles fizeram comigo o que a vida fez com eles.
Fui obrigada a seguir as doutrinas doentias de uma mulher aprisionada em conceitos arcaicos de uma vida beatificada à um Deus que não existe.
Fui ignorada por um pai que construiu uma família na mentira só para se salvar da sociedade e da família hipócrita, que julgava, criticava e ameaçava.
Minha resposta a eles, por um curto período de tempo, foi me rebelar, ser quem eu devo ser. Escuto Depeche Mode e me lembro quem fui e me proibiram ser. Fui apenas o principio do que queria, depois com vontade sangrenta de ser aceita e amada, me rendi as normas dela e ao esquecimento dele, fazendo de mim uma reclusa da minha vital energia. Puta merda de família que me roubou a vida. Puta merda de machismo que transformou minha rebelde mãe numa mulher amarga e enlouquecida. Puta merda de machismo que obrigou meu pai a esconder sua homossexualidade para ser aceito como homem num modelo de sociedade que não aceitava o fora do padrão.
Idiota o que fala que o machismo é ou foi prejudicial só a mulher. Toda e qualquer sociedade criada priorizando uma espécie é ruim. Feminismo e machismo não funcionaram no radicalismo, temos que buscar o equilibrio e a aceitação das espécies, do diferente, do indivíduo. Não sei que nome dar a isso. Tenho que pensar.