


Paseo en muy buena compañía por el entorno de la Ciudad de la Cultura de Galicia, en Santiago de Compostela.



Paseo en muy buena compañía por el entorno de la Ciudad de la Cultura de Galicia, en Santiago de Compostela.

Hoy empezamos un nuevo mes, agosto, aquí en el hemisferio norte es tiempo de verano y vacaciones, aunque el sol no esté muy a la vista, es verano. En Galicia el primero día de agosto fue con lluvia y aire, a ver como será el mes.
Tengo planes para este mes, quiero hacerlo distinto a todos los otros y para lograrlo nada mejor que una lista para no perderme en el intento.
Bueno, creo que ya tengo muchas tareas definidas para este mes, que juntas con las del día a día y el cuidado de la familia, me llenarán el tiempo. A ver los resultados de este plan de acción.
Y vosotros, que vais hacer este mes de agosto?

Algunos sábados y domingos son tristes, para mí, pues me quedo sola a casa sin tener con quien hablar o compartir el día. Estos son días que pasan muy lentamente, no tengo ganas de comer ni de salir de casa. En estos días la soledad me consume de una forma distinta, no es la misma soledad que añoro otros días en mi vida, es una soledad triste, gris.
Hoy, domingo de lluvia en Galicia, estoy una vez más a casa, sola, en soledad. Escucho música clásica mientras intento concentrarme en el libro o en la escrita. Qué difícil! Cambio el libro para ver si con otra historia puedo coger el ritmo y entretenerme, pero nada, vuelvo al que estaba leyendo. Insisto, paro, miro por la ventana. Miro al espejo, veo la vida en mis ojos. Vuelvo a mirar la ventana, mi atención se para en la pared con manchas de humedad, la imperfección de mi vida reflejada en una pared. No quiero quitar esta mancha, ella debe de permanecer ahí tanto cuando pueda, me ayuda a recordar que la vida es bonita por su imperfección. Soy de las personas que buscan hacer todo con perfección, también soy de las que saben que nada, ni nadie, logra la perfección. Esa pared también me ayuda recordar eso.
No estoy del todo sola, tengo a mi perro, a mis voces interiores y a los espíritos que siempre me acompañan. Hablo con ellos, con cada uno de ellos y con todos a la vez. No sé que me contestan, no puedo oírlos o no puedo comprenderlos. No comprendo lo que habla mi perro cuando me ladra, tampoco comprendo el silencio con sus ruidos de los espíritos que están aquí a mi lado. Sé que son buenos, puedo sentir y ver sus energías, blancas, translucidas y azuladas. Ninguno tiene el color de mi soledad, gris.
Eh, que se entienda! No estoy triste, esta soledad es que es triste. Pero, como todo en la vida, luego se acaba. Hay que esperar que pase y pronto pasará.

Recordáis que en una publicación reciente he dicho que estoy leyendo un libro de un autor famoso, ganador de muchos premios incluyendo un Nobel? Pues bien, mi concentración en estos momentos no es de las mejores y lo dejé por otro libro. Este otro libro es el culpado por no haber publicado ayer. Estuve todo el día leyendo y cuestionando la autora. En realidad no la cuestioné tanto, algo sí, pero el libro me hice pensar el feminismo, la vida y la vejes. Por eso no lo largue hasta haber finalizado con sus ultimas palabras.
Dormí con este libro a cabeza y he tenido sueños muy raros, hasta que algunas pesadillas. Siempre que sueño con mi madre el sueño cambia a pesadilla. Y que pesadilla he tenido! Esta noche mi madre me ha hecho y dicho todo lo que siempre ha deseado. Al despertar me cuestione que tendría este libro a ver con eso y acabé releyendo unos tramos, que había señalado, y allí estaba la razón. Con el tiempo y la edad logré libertarme de traumas, reglas, culpas y vivi la vida según mis valores, algunos sedimentados por mi madre, pero la mayoría creados por mí forma de ver la vida. Ella por su vez no ha logrado, lamentablemente, y vive su vida con amargura y unas cuantas enfermedades por no comprender que lo que paso, paso. Vive presa, atada a un pasado que no va a cambiar, buscando culpados y remordiendo dolores y situaciones. Ella no percibe, que en realidad, todos fueron victimas. Victimas de una sociedad sin cultura y manipulada por la iglesia, la política y el patriarcado. Comprender y perdonar es fundamental para volver a vivir en paz, una lastima que ella no lo acepte.

Hoy tardé un poco en escribir pues he tenido un día un poco distinto a los demás. Ayer hablando con una amiga supe de un curso que podría ayudarme a conseguir trabajo. Bueno, nada inmediato, pero un cambio de trabajo para un sector más humano. Sé que no puedo crear expectativas porque nada es perfecto y probablemente, cuando esté trabajando en este nuevo sector tendré la oportunidad de ver unas cuantas cosas que me entristecerán y otras tantas que me dejarán muerta de rabia. Sé que vá pasar eso, pero no importa.
Lo que importa?
Les voy a contar. Importa que a los casi 50 años de edad estoy dispuesta a hacer un gran cambio en mi vida y empezar a estudiar algo nuevo. Importa que a los casi 50 años tenga la ilusión de una vida más sana y equilibrada. Importa que mismo con tantos si’s en mi vida – si tuviera dinero, si tuviera trabajo, si tuviera menos edad, si…, si… – tuve la valentía de despertarme hoy, temprano y matricularme en una FP para en 2 años tener una nueva profesión, un nuevo labor, una oportunidad a más en mi vida. Importa que no desistí y que sigo en busca de mi propósito en la vida.
Recuerdo que en 2008 hice un gran cambio en mi vida laboral. Después de 15 años trabajando duro, con mi nombre reconocido y un puesto de mucha responsabilidad en una de las principales empresas del sector en Brasil, decidí cambiar pues tenía otras ambiciones para mi vida. Debo confesar que tampoco previa buen augurio para el futuro de mis actividades dentro de la empresa, era responsable por el sector de contratación, supervisión y producción de proveedores, dónde noventa y cinco por ciento de las contrataciones eran de imprentas y a día de hoy sabemos que la gran mayoría de las imprentas han caído en picado con las crisis económicas y las nuevas tecnologías. La cuestión es que en mi cabeza si no hiciera el cambio en aquél momento no lo haría y sería devorada por las dificultades futuras del mercado. Mis compañeros mal sobrevivieron los 5 años que se siguieron, mientras que yo fui en un creciente.
El cambio de ahora toca puntos distintos, como comercial no preveo el fin de mi vida laboral – si bien que por algun motivo, sea cual sea, tengo dificultad en conseguir un trabajo, justo al contrario. Hoy más que nunca las empresas necesitan de un comercial con foco en la atención al cliente y en la captación de nuevos. Mi cuestión ahora es distinta, primero por la dificultad de encontrar un trabajo, no sé si por la edad, por ser mujer o por mi acento… Vale, pero eso no me para, sigo buscando y seguiré buscando. La cuestión prioritaria es otra, es una voz que habla dentro de mí y cuestiona que estoy haciendo para mejorar la comunidad en que vivo? Y qué hago? Nada de excepcional. Quizás con la FP para atención a personas en estado de dependencia pueda hacer distinto, aprender a cuidar y hacerlo a mi manera con amor, respecto y calidad.
Estoy contenta, hoy me inscribí en este curso. Toca empezar una vez más. Así es la vida.

Miro el GPS, me toca conducir por esta carretera otros 10km, hasta ahora he cruzado con unos pocos coches, tan pocos que me olvidé el número en que he parado de contarlos. Observo la estrada, unas pocas casas agrupadas y abandonadas salpican en el paisaje natural de Galicia. Me encanta ir por las carreteras autonómicas y nacionales. Recuerdo cómo era conducir en mi país de origen y no lo echo de menos, carreteras atascadas y en malas condiciones era lo típico por donde fuera. Algunas veces me pregunto cómo fue capaz de vivir en una ciudad con tamaño caos. La ciudad es bonita, las personas son agradables, pero el clima de desorden y la multitud de ruidos y gente hace que vivir allí sea un desafío diario de supervivencia al cual nos adaptamos y no nos damos cuenta de cuan enfermos nos tornamos.
Los colores de Galicia son otro punto a admirar. La multitud de tonos de verdes y azules, junto a los colores de las casas de piedra y ladrillo hacen de esta región una obra de arte a cielo abierto. Siempre que voy de viaje, como hoy que visite un pueblo que dista 74km de dónde vivo, permito que mis ojos se pierdan en el horizonte buscando nuevos contrastes y grabando imágenes en mi retina, para recordarme después.
Hoy, mientras conducía, tuve que parar para contestar a una llamada y pude percibir unas cuantas vacas pastando en una pequeña finca. Sentí la paz y el equilibrio que emanaba de toda aquella situación. Las vacas compartiendo comida y finca con una pequeñas ovejas, un hombre trabajando para mantener la rutina de cultivo y creación de los animales. Un trabajo pesado y mal pagado, pero de suma importancia para nuestra supervivencia.
Seguí mi camino y pude observar la cantidad de casas abandonadas o cerradas en estos pequeños pueblos, cuantas personas necesitando de un lugar para vivir y aquí tanto espacio desperdiciado. No tengo ni una sola idea que pueda ayudar a que la situación sea distinta para los demás, para el planeta. Vivi en una gran ciudad, con más de 7 millones de personas amontonadas en edificios 12 o más plantas y tardé mucho en adaptarme a vivir en una ciudad con 90mil habitantes, y en realidad me cambiaría para una mucho menor, si fuera posible. Ganamos mucho, en salud física y mental, viviendo con poco y en un sitio tranquilo. Después de volver de mi viaje, me senté a escuchar una entrevista a uno YouTuber brasileño que en determinada parte de su entrevista habló de la violencia en las grandes ciudades y de amigos perdidos en muertes absurdas por una bala perdida. Recordé que a día de hoy eso ya no me preocupa, este miedo ya no es parte de mi vocabulario. En verano duermo con las ventanas abiertas en un piso de primera planta. Nos últimos dos años no he pasado ni una sola vez la llave a la puerta de mi piso. Mi coche se queda a calle, no tengo garaje ni tampoco alquilo una, no veo la necesidad. El valor del seguro – del piso y del coche – es infinitamente menor del que pagaba en mi otro País.
Hoy mi hijo me preguntó – después de ver la entrevista al YouTuber – mamá te sientes brasileña o española? No tarde mucho en contestar, ni por nacimiento ni por documento soy española, pero de corazón soy española y gallega.

Dicen que la esperanza es la última que abandona el barco, que perder la paciencia es perder la batalla y que los grandes logros solo llegan cuando perseveras. Que no llega antes quien más corre, quién más atajos toma ni quien cruza primero la línea de salida. Ni quien menos se cae. Ni quien más […]
A su debido tiempo
Es con la esperanza que bailo mis días, creyendo que un día recibiré una llamada que diga que fui seleccionada para un trabajo. No sé lo que pasa, si la edad, el hecho ser mujer, la nacionalidad, el acento… algo hay que me dificulta a conseguir un trabajo. Hace dos años que busco y la única oportunidad laboral que encontré fue como autónoma. Lo haría sin problemas, si uno de los dos que somos a casa, tuviéramos trabajo, resulta que vamos los dos sin trabajo. Los dos sin trabajo por dos años. Por eso no puedo sacar, de lo muy poco que tengo a casa, para invertir en un trabajo que no necesariamente me remunerará al momento.
Hubieron muchos momentos que el desanimo me invadió con fuerzas, pero tengo que seguir, mirar adelante y creer que de todo se aprende y que al final uno siempre sale campeón en lo que le toca, si aprende en su trayectoria y la hace bien. La cuestión es que estamos robotizados con el pensamiento de que el victorioso es el que más gana, que más hace, que más tal y tal. Cuando en realidad hay muchos que son los más y más, pero que al final no sienten el más en sus vidas. No tienen tiempo para eso o no encuentran la felicidad en lo más que han conquistado. Al final ser o tener más no es lo que cuenta para la conquista de la felicidad ni de la paz.
De la vida – que como siempre digo, es única y muy corta – llevamos muy poco o nada. Acumular no sirve para nada y solo he aprendido que puedo vivir con poco cuando, de verdad, tenía muy poco. Cuando empecé con el minimalismo, hace 8 años, no imaginaba que en algun momento lo tendría que vivir en su esencia. En aquél momento, empecé a implantarlo en mi vida con el deseo de tener menos tareas a casa, con el propósito de tener una vida más sencilla, más barata y que tuviera más tiempo para mí y los míos. Regalé cajas y cajas de ropas, libros y utensilios que no me hacían falta. Todo lo que no había usado en un año fue regalado, casi todo mi muestrario de trabajo – libretas, agendas, cuadernos y bolígrafos – fue dado a niños y niñas que hicieron la fiesta al recibir aquellos objetos. Mi piso se quedó con el justo y necesario, hasta que dos años después lo vendí – o regalé – todo lo que sobraba para cambiarme de país, con la esperanza de seguir mi vida con más tranquilidad y seguridad. Transformé todo lo pasivo en activo, objetos en dinero. Lo junté, lo ahorré con el objetivo de tener la seguridad económica en mi nuevo proyecto de vida. Imaginaba que sería difícil conseguir un empleo, lo que no imaginaba era que una vez trabajando me quedaría sin trabajo y que me costaría tanto tiempo conseguir una nueva oportunidad.
Dos años sin trabajo, mi marido y yo. Dos años viviendo de ayudas externas porque nuestro dinero se acabó. Dos años buscando y siendo rechazada. Dos años preguntándome que hice, o hago, de mal para no conseguir. Dos años mirando las cartas del tarot, pidiendo a Dios que me bendiga con un trabajo adecuado. Dos años sintiendo me mal por deber dinero a otras personas, por no poder comprar una ropa para mi hijo, que las tiene pequeñas o rasgadas. Dos años de recibos impagados, recibiendo los cobros y la presión por pagamento inmediato. Dos años aprendiendo a vivir con lo necesario, o lo mínimo. Dos años aprendiendo a amar el sencillo, a dar las gracias por lo que tengo y a ser feliz con lo poco. Sigo buscando un trabajo, sigo siendo recusada en las entrevistas, pero sé que una puerta está sin llave, tengo que encontrarla y abrirla, es la puerta de mi trabajo, donde me seleccionarán y seré reconocida por mi valía profesional. No sé cuando encontraré esta puerta, si hoy, mañana, este mes o el próximo, solo sé que encontraré.
Antes siempre estaba disgustada con lo que tenía o hacía, siempre quería más. Ahora no. La verdad más pura, es que nunca fue tan fácil vivir como lo es ahora. Además, descubrí que aún puedo vivir con menos – si fuera el caso, si fuera necesario -, pero estoy segura que no será. Pronto mi marido y yo tendremos un trabajo para poner la vida en orden. No un orden como conocía, y sí, uno nuevo con poco de lo que no es esencial y mucho de felicidad y tiempo en família.
Sem culpas, mas assumindo meus limites, digo que não fui capaz de levar os objetivos que me tracei, de postar diariamente os posts do BEDA de Agosto. E, da mesma forma, não fui capaz de postar durante 100 dias, como me propus, inspirada no livro que ainda estou lendo.
Sim, falhei com meus propósitos, mas os assumo sem a dor da culpa. Tive que me dar limites, para sobreviver ao furacão de trabalho pelo qual passei. Não, não troquei de trabalho, continuo na mesma empresa. O que passa é que mês de verão para muitos é maravilhoso, mas para o setor que trabalho é quando mais horas temos que fazer e, logo depois vieram as férias da equipe e fiquei sozinha por um tempo. Foi uma boa experiência, mas tive que reposicionar toda a vida para conseguir passar por este momento.
Quero voltar com o blog, não sei se conseguirei escrever todos os dias. Ojalá consiga!
Durante esse período tive muitas ideias de textos, diferentes e que poderiam ter dado um caminho diferente para o blog, mas não consegui escrever nada e muito se perdeu nas estradas que percorri. Mas sei que logo terei novas ideias que vou aplicar por aqui.
Se quiserem dar dicas de assuntos, se quiserem saber de algo, podem perguntar. Percebo que meus leitores são muito tímidos e pouco comentam. Fiquem a vontade, a casa é de vocês.
No meu trabalho costumo comer muito na rua. E tenho que me controlar, pois aqui na Galícia se come muito e muito bem!!!! Dependendo de onde você vá, é uma animalada a quantidade de comida que te servem. Dá uma olhadinha no que comi hoje.
Hoje estou em Silleda, na Provincia de Pontevedra. E sempre que estou aqui como no restaurante D´Tapas, gosto da decoração, das músicas, do ambiente, do carinho que nos atendem e adoro a comida. Aqui como igual a uma rainha. O menu do dia é dos mais caros que já comi, porém a qualidade e a quantidade, são indiscutíveis. Pago 12€ com muita alegria!!! Olha como o lugar é bem legal, bem bonito.
A comida aqui, falando em Galícia que é onde tenho mais experiência, é servida segundo um ritual, composto por prato de entrada, prato principal (ou segundo), um troço de pão artesanal, uma bebida – normalmente é uma garrafa grande de água ou uma taça de vinho, uma sobremesa e o café do final. Eu disse que era uma animalada!!!
Eu que estava acostumada a comer uma saladinha com um troço de carne pequeno, me assustei com a quantidade de comida aqui. Trabalhando só com homens, andando e falando muito, confesso que estou me acostumando a esse ritual, o que não é bom pra mim, meu metabolismo não ajuda, preciso comer menos, muito menos. Tem dia que acabo comendo apenas uma prato, explico que é muito e escolho uma das sugestões do dia e me entregam um prato único. Isso é um pouco raro pra eles, tanto que o prato único vem com uma quantidade absurda de comida. Essa semana em especial eu exagerei, foi uma semana dura de muito trabalho e acabei comendo o menu completo Na quinta estava em outro Pueblo, em Caldas de Reys, também na Provincia de Pontevedra. Ali também comi como uma rainha, pena que esqueci de fazer fotos para mostrar. O nível foi similar ao de hoje. Tenho que tomar cuidado, assim vou engordar e colocar a culpa na Galícia…. rsrsrs.

Já te contei do meu trabalho aqui na Espanha?
Toda pessoa que vai mudar de País tem que estar preparada para tudo o que possa aparecer em sua vida. Se, um dos objetivos da mudança é começar uma vida nova e buscar trabalho no novo País, é importante que venha legalizado. Eu recomendo!!! Acreditamos que chegando em outro País a vida rapidamente se organizará e, muitas vezes acreditamos que vamos encontrar as oportunidades dos sonhos fora da nossa casa Brasil. Acreditamos nas histórias dos filmes, só pode ser. Em partes, eu também acreditei, pois vim pra Espanha com documentos, marido e filho espanhóis, e lugar próprio para morar. Pensava que chegaria aqui e qualquer empresa me contrataria, pois tenho experiência no Brasil com grandes empresas, grandes contas e que seria uma vendedora que em 1 mês já estaria trabalhando na melhor gráfica local e ganhando bem. Inocente!!!! A realidade foi outra. Demorei para conseguir um trabalho e o primeiro não foi nada bonito, a situação de trabalho era tão ruim que não coloco esta experiência no meu currículo e não suportei mais do que 15 dias ali.
Percebi melhor a situação, quando perdi uma oportunidade de trabalho que colocava como requisitos mínimos coisas que para mim eram mais que garantidas; comercial bilingue português/espanhol além de ter conhecimentos técnicos de processos de impressão. Vamos combinar? O Universo conspirava a meu favor, este anuncio tinha sido criado pra mim, eu era a pessoa que eles buscavam e, esta era a vaga que eu buscava. Estava super radiante, passei pela primeira entrevista, com uma pessoa de Madrid, não tive nenhuma dificuldade para falar o espanhol, nem para compreender o que a pessoa falava. Fiquei super confiante acreditando que naquele meu segundo mês de Espanha eu já seria contratada por uma multinacional e seria a pessoa de vendas de todo o norte da Espanha. Nada me assustava, estava confiante. O tombo foi duro, não acreditaram que eu seria capaz, por ser mulher, mãe e estrangeira, deram a vaga para um homem espanhol, que tinha bem menos conhecimento técnico que eu. Não digo que isso passe em 1100% dos casos, mas sim garanto que em muitos casos, preferem primeiro dar a vaga para uma pessoa local, de nascimento e vida. Hoje depois de 2 anos de Espanha, tenho isso claro, pois escutei de diversas pessoas. Já ouvi muitas histórias e conheci muitos estrangeiros por aqui, a maioria conta o mesmo.
Fato é, meu currículum aqui não era valorado e, algumas vezes não foi considerado, pois minha experiência não é local, não é possível pedir referencias ao meu antigo empregador ou a seguridade social (que seria o nosso INSS). Aqui, como não temos uma carteira de trabalho, para comprovar que trabalhamos nas empresas que informamos no currículum, pedimos para a seguridade social um relatório que indica todos os pagamentos da contribuição social e porque empresa foi feito. Como eu não tinha, não conseguia comprovar.
Para começar a me movimentar por aqui e ganhar algum dinheiro, fui trabalhar como extra num hotel 5 estrelas. Ali me consideravam velha, pois só contratavam fixo as mulheres com menos de 30 anos, as outras eram chamadas para momentos específicos de alta, na época do verão. Ali fiquei 4 meses. Sai porque ganhava muito pouco e sobria muito de dores no corpo. O trabalho de camareira, embora parece ser simples, não é. A exigência é alta por qualidade e velocidade. Eu não conseguia. A falta de experiência e a minha coluna toda destruída não me permitiam fazer com agilidade, só cumpria o requisito da qualidade, mas o outro era fundamental. Sabia que ao final do verão não ficaria e sai, fui trabalhar no bar que montamos por indicação. Este foi o pior período de minha vida aqui na Espanha. Trabalhávamos todos os dias de 07:30h até no mínimo 22 horas. Não descansávamos, não passeávamos e ganhávamos muito pouco dinheiro. Não compensava a quantidade de trabalho e estresse para tão pouco dinheiro. Fechamos o bar e comecei a trabalhar na empresa que já estou há 8 meses.
Esta empresa tinha me chamado para uma entrevista na semana que assinamos o contrato do bar, por isso recusei a oferta naquele momento. Agora, depois de fechar o bar, ela me chamava novamente e queria que começasse de imediato. Ali fui. Hoje vendo sistemas de alarme para o pequeno comércio, casas e apartamentos, a maiores de um\ tele assistência. O modelo de venda é feito exatamente como na foto acima. Chamando casa a casa, negócio a negócio, apartamento por apartamento. Para se dar bem nesse tipo de venda as exigências são muito elevadas:
Nesse trabalho não há tempo ruim, seu animo, sua determinação, sua capacidade de argumentação e a resistência sempre devem estar no mais alto nível. Você tem que ser capaz de se auto motivar a cada segundo. O que não é fácil, confesso que alguns dias me venho a baixo, principalmente quando lembro o trabalho confortável que fazia. Mesmo com as largas noites que passei em gráfica, minha vida anterior sempre foi muito mais fácil que a de agora. Como sempre, gosto de pensar muito na vida, questionar, analisar. E rapidamente percebi que não tenho outra opção, ou encaro, ou encaro. Esta é a minha única opção de vida, o dinheiro não nasce em árvores, como dizia minha mãe.
Quando estive no bar, acabei ficando com uma depressão muito forte e precisei tomar remédio. pois é, conversando com meu médico de cabeceira aqui na Espanha, chegamos a conclusão que não deveria ter parado, preciso desta medicina. Por alguma questão meu organismo não está se relacionando bem com tanta mudança, tanta exigência, tanta dificuldade, tudo inerente a uma vida nova, num País novo. E, foi assim que voltei a tomar a pastilha da depressão. Voltei hoje. Sei que os próximos 15 dias serão complicadinhos, a adaptação do corpo a este remédio é difícil. Mas vou superar, sou guerreira e vitoriosa. Já venci muitas e esta vencerei também!!!
Se quiser conte aqui, nos comentários suas experiências profissionais fora do Brasil. Quem quiser pode contar suas histórias de superação da depressão. Vou adorar conhecer algo de cada um de vocês.
Um grande beijo.