Cuando estaba en el instituto recuerdo que me encantó estudiar y leer sobre la mitología griega. Por alguna razón nunca más he leído nada, ni mismo un libro que tratara de personajes de la mitología – y eso que hablo de muchos y muchos años, décadas y centenares de libros leídos en este tiempo -. Resulta que a principios de mes cuando fue a coger libros para el agosto calmo que imaginaba tener, me deparé con esta linda portada y, una vez más elegí algo sin saber de que trataba.
Circe es la Diosa Hechicera, hija de del titán Helios, Dios Sol, con la ninfa oceánide Perseis. Tarda mucho en descubrir su don y lo percibe cuando enamorada de un humano lo transforma en un Dios y, a la futura mujer de este la transforma en un monstruo. Helios al saber lo que puede hacer, en acuerdo con Zeus, decide castigar a su hija dejando que se quede por toda una eternidad en una isla, la isla de Eea. Circe es muy conocida en la mitología por su relación con Odiseo y por transformar a sus hombres en animales, cerdos.
No sé mucho lo que puedo decir de este libro, hay que leerlo para sentir lo que he sentido. Es, sin sombra a dudas, el libro que más me encantó de todos los que he leído no solo este mes, como este año, o quizá últimos años. Circe me ayudo a reconocer la fuerza que tengo, la capacidad espiritual que puedo adquirir, la amabilidad, el perdón, el amor.
Soy Circe,
la hija renegada por ser quien es
y por respectar a sus instintos y deseos.
Soy Circe la que ama
y la que sufre.
Soy Circe la que busca el autoconocimiento.
La amiga de la naturaleza y de los animales.
Soy Circe la hechicera.
La mujer violentada.
La madre, la amiga, la valiente
Soy Circe la que se levanta y sobrevive a todo y a todos.
Soy Circe.
Eternamente Circe.
Ese fue el primer libro que he leído en el mes de agosto. Soy fan de Isabel Allende y por eso me lo compré, sin ni leer la sinopsis y saber de que ser trataba el libro. Es un ensayo donde la autora habla de mujeres importantes en su vida y del feminismo. No es un relato basado en estudios ni en documentos, todo lo que comparte en el libro tiene como punto de reflexión su experiencia personal y familiar. Por supuesto que Isabel lee mucho y muestra que tiene conocimiento de lo que habla, y lo hace de forma muy personal. Al leer podía escuchar su voz hablando a mi lado, como si fuera una charla con una amiga a que puedo imaginar sentada en un sillón en mi sala y yo a sus pies bebiendo de toda su experiencia, una lectura leve aunque trate del feminismo, un asunto político y social de mucha importancia.
Sí, es un libro que cualquier mujer podría haberlo escrito, a ninguna nos falta experiencia para hablar del tema. Pero lo que hace único “Mujeres del alma mía” es la fuerza de su persona en un determinado medio social y cultural que le brindó posibilidades de conocer a muchas personas y viajar por muchos países que le permitió validar el sufrimiento de las mujeres en distintas culturas.
Si tengo que poner pega al libro es únicamente en la parte que Isabel habla de la vejez, del envejecer. Es verdad que envejecer no es tarea fácil para nadie, ver que nuestro cuerpo ya no responde como antes, que cansamos y perdemos la paciencia con más facilidad y que la piel se arruga es algo complejo de encajar en nuestras vidas, tanto para los hombres como para las mujeres, pero sobretodo para las mujeres que tenemos que marcar presencia con nuestra imagen. De mi punto de vista, Isabel aquí se mostró vanidosa y frívola, claro está que lo vi así por mi forma de pensar y vivir la vida. La autora ha tenido una vida de mucho envolvimiento social, cultural e incluso político, muy distinto de mí, por eso tenemos modos diferentes de reaccionar a este tema. Solo puedo por respecto a la querida autora y persona respectar su pensamiento.
Dejo abajo algunos pequeños trechos del libro.
<<Vas a recibir mucha agresión y pagarás un precio muy alto por tus ideas>>, me advertía mi madre, preocupada. Con mi carácter nunca iba a conseguir un marido y la peor suerte era quedarse solterona; ese rótulo se aplicaba más o menos a partir de los veinticinco años. Había que apurarse. (…) <<A mí también me revienta el machismo, Isabel, pero qué le vamos a hacer, el mundo es así y ha sido siempre igual>>, me decía Panchita.
Soy impaciente; ahora comprendo que pretendía inyectarle feminismo a mi madre contra su voluntad, sin tener en cuenta que ella venía de otra época. Pertenezco a la generación de transición entre nuestras madres y nuestras hijas y nietas, la que imaginó e impulsó la revolución más importante del siglo XX.
Seguén mi abuelo, la relación de pareja es simple: el hombre provee, protege y manda, la mujer sirve, cuida y obedece. Por lo mismo sostenía que el matrimonio es muy conveniente para los hombres, pero mal negocio para las mujeres. Era un adelantado para su época; ahora está comprobado que los grupos más contentos son los hombres casados y las mujeres solteras. El día en que llevaba a su hija Panchita del brazo al altar, le dijo por enésima vez que no se casara, que todavía estaban a tiempo de dar media vuelta, dejar plantado al novio y despedir cortésmente a las visitas.
Yo era una desconocida que había escrito una primera novelita en la cocina de su apartamento en Caracas. Carmen me invitó a Barcelona para el lanzamiento del libro. No me conocía de nada y me trató como una celebridad. … <<Aquí nadie sabe más que tú, todos improvisamos>>. Eso me recordó el consejo que me repetía el tío Ramón: << Acuérdate de que todos tienen más miedo que tú>>.
La foto de Carmen está sobre mi escritorio para recordarme sus consejos: cualquiera puede escribir un buen primer libro, el escritor se prueba en el segundo y en los siguientes; a ti te van a juzgar muy duramente, porque a las mujeres no nos perdonan el éxito; escribe lo que quieras, no permitas que nadie se meta ni en tu trabajo ni con tu dinero…
La violación se ha convertido en un arma de guerra Las mujeres son las primeras víctimas de los ejércitos de invasión y ocupación, de grupos paramilitares, guerrillas y movimientos militantes de cualquier tipo, incluso religiosos, y por supuesto de grupos terroristas y pandillas, como las temibles maras de Centroamérica.
¿Se han fijado que el individualismo y el egoísmo se consideran rasgos positivos en los hombres y defectos en las mujeres?
Aunque a primera vista parezca un gran fiasco que mis promesas, o deseos, de escribir a diario, sacar fotos y pasear, leer y hacer tantas cosas distintas, todas a diario, no hayan sido posibles y, por eso, parezcan que mi mes sea – porque aún no se ha acabado el mes – un fiasco de promesas. Tengo que decirles que no, un largo un rotundo NOOO. Mi mes esta siendo, y espero que los que vengan también lo sean, fenomenal. Hace mucho tiempo que no trabajo tanto, tengo tanto trabajo que ni con agenda soy capaz de encontrarme, claro está, si no estoy con la cabeza centrada en lo que tengo que hacer. De la noche a la mañana me vincule a cuatro empresas para las cuales presto servicio por toda Galicia y dale viaje y dale trabajo. Me encaaannnttttaaaaa!!!!
Me gustaría haber sacado fotos de mis viajes por Galícia, pero no fue posible, me centré tanto en este trabajo que no me fue posible parar y buscar sitios preciosos en cada una de las ciudades por las que pasé. Puedo decirles que nunca viajé tanto, en tres semanas hice más de tres mil kilómetros. Nadie comprende mi trabajo ni el placer que tengo por trabajar, en realidad eso no me importa. Estoy tan contenta que las cosas malas de la vida y las personas que no tienen afinidad conmigo, las dejé en algún canto perdido en la carretera.
Mismo con tanto trabajo y un mes para allá de corrido, aún he tenido tiempo para leer y voy a dejarles las reseñas de mis libros. Los libros de este mes son especiales, una coincidencia de la vida coger libros tan distintos y a la vez similares en la biblioteca. Fue al acaso, si es que el acaso existe…
Espero que el mes de agosto tenga sido agradable – o mejor, esté siendo – y que tengáis aprovechado cada minuto del verano, de las vacaciones o del trabajo. Les puedo garantizar, que sí yo he aprovechado y sigo haciéndolo. Les dejo una foto de la playa que estuve ayer, una de las muy pocas fotos que he podido sacar este mes.
Hoy empezamos un nuevo mes, agosto, aquí en el hemisferio norte es tiempo de verano y vacaciones, aunque el sol no esté muy a la vista, es verano. En Galicia el primero día de agosto fue con lluvia y aire, a ver como será el mes.
Tengo planes para este mes, quiero hacerlo distinto a todos los otros y para lograrlo nada mejor que una lista para no perderme en el intento.
Como agosto es un mes donde las empresas no trabajan con fuerza, será más difícil – pero no imposible – sacar buenas oportunidades de trabajo, mismo así ,diariamente voy a mirar las páginas web para ver las solicitudes a las que debo inscribirme de inmediato.
Como agosto es mes de vacaciones, quiero hacer de este un mes especial. Así, a cada día voy a salir por mi ciudad en busca de un lugar para sacar una bonita foto que publicaré aquí para que conozcáis a Santiago de Compostela.
Una vez que salgo en busca de sitios interesantes para fotografiar, voy a caminar de 4 a 5 km al día.
Seguir con el propósito de no fumar y no fumar!
Leer de 4 a 5 libros este mes y hacer las reseñas aquí en el Blog.
Y, por supuesto, escribir todos los días aquí, para seguir con el reto de los 100 días. La verdad es que no les comenté nada de este reto, es un reto personal que me puse de escribir por 100 días consecutivos, siempre publicando aquí. El objetivo? Mejorar mi escrita, estar más activa aquí en el blog, poner la cabeza a pensar y quizás hacer una terapia, a final, dicen que la escrita es terapéutica.
Bueno, creo que ya tengo muchas tareas definidas para este mes, que juntas con las del día a día y el cuidado de la familia, me llenarán el tiempo. A ver los resultados de este plan de acción.
Algunos sábados y domingos son tristes, para mí, pues me quedo sola a casa sin tener con quien hablar o compartir el día. Estos son días que pasan muy lentamente, no tengo ganas de comer ni de salir de casa. En estos días la soledad me consume de una forma distinta, no es la misma soledad que añoro otros días en mi vida, es una soledad triste, gris.
Hoy, domingo de lluvia en Galicia, estoy una vez más a casa, sola, en soledad. Escucho música clásica mientras intento concentrarme en el libro o en la escrita. Qué difícil! Cambio el libro para ver si con otra historia puedo coger el ritmo y entretenerme, pero nada, vuelvo al que estaba leyendo. Insisto, paro, miro por la ventana. Miro al espejo, veo la vida en mis ojos. Vuelvo a mirar la ventana, mi atención se para en la pared con manchas de humedad, la imperfección de mi vida reflejada en una pared. No quiero quitar esta mancha, ella debe de permanecer ahí tanto cuando pueda, me ayuda a recordar que la vida es bonita por su imperfección. Soy de las personas que buscan hacer todo con perfección, también soy de las que saben que nada, ni nadie, logra la perfección. Esa pared también me ayuda recordar eso.
No estoy del todo sola, tengo a mi perro, a mis voces interiores y a los espíritos que siempre me acompañan. Hablo con ellos, con cada uno de ellos y con todos a la vez. No sé que me contestan, no puedo oírlos o no puedo comprenderlos. No comprendo lo que habla mi perro cuando me ladra, tampoco comprendo el silencio con sus ruidos de los espíritos que están aquí a mi lado. Sé que son buenos, puedo sentir y ver sus energías, blancas, translucidas y azuladas. Ninguno tiene el color de mi soledad, gris.
Eh, que se entienda! No estoy triste, esta soledad es que es triste. Pero, como todo en la vida, luego se acaba. Hay que esperar que pase y pronto pasará.
Recordáis que en una publicación reciente he dicho que estoy leyendo un libro de un autor famoso, ganador de muchos premios incluyendo un Nobel? Pues bien, mi concentración en estos momentos no es de las mejores y lo dejé por otro libro. Este otro libro es el culpado por no haber publicado ayer. Estuve todo el día leyendo y cuestionando la autora. En realidad no la cuestioné tanto, algo sí, pero el libro me hice pensar el feminismo, la vida y la vejes. Por eso no lo largue hasta haber finalizado con sus ultimas palabras.
Dormí con este libro a cabeza y he tenido sueños muy raros, hasta que algunas pesadillas. Siempre que sueño con mi madre el sueño cambia a pesadilla. Y que pesadilla he tenido! Esta noche mi madre me ha hecho y dicho todo lo que siempre ha deseado. Al despertar me cuestione que tendría este libro a ver con eso y acabé releyendo unos tramos, que había señalado, y allí estaba la razón. Con el tiempo y la edad logré libertarme de traumas, reglas, culpas y vivi la vida según mis valores, algunos sedimentados por mi madre, pero la mayoría creados por mí forma de ver la vida. Ella por su vez no ha logrado, lamentablemente, y vive su vida con amargura y unas cuantas enfermedades por no comprender que lo que paso, paso. Vive presa, atada a un pasado que no va a cambiar, buscando culpados y remordiendo dolores y situaciones. Ella no percibe, que en realidad, todos fueron victimas. Victimas de una sociedad sin cultura y manipulada por la iglesia, la política y el patriarcado. Comprender y perdonar es fundamental para volver a vivir en paz, una lastima que ella no lo acepte.
Hoy tardé un poco en escribir pues he tenido un día un poco distinto a los demás. Ayer hablando con una amiga supe de un curso que podría ayudarme a conseguir trabajo. Bueno, nada inmediato, pero un cambio de trabajo para un sector más humano. Sé que no puedo crear expectativas porque nada es perfecto y probablemente, cuando esté trabajando en este nuevo sector tendré la oportunidad de ver unas cuantas cosas que me entristecerán y otras tantas que me dejarán muerta de rabia. Sé que vá pasar eso, pero no importa.
Lo que importa?
Les voy a contar. Importa que a los casi 50 años de edad estoy dispuesta a hacer un gran cambio en mi vida y empezar a estudiar algo nuevo. Importa que a los casi 50 años tenga la ilusión de una vida más sana y equilibrada. Importa que mismo con tantos si’s en mi vida – si tuviera dinero, si tuviera trabajo, si tuviera menos edad, si…, si… – tuve la valentía de despertarme hoy, temprano y matricularme en una FP para en 2 años tener una nueva profesión, un nuevo labor, una oportunidad a más en mi vida. Importa que no desistí y que sigo en busca de mi propósito en la vida.
Recuerdo que en 2008 hice un gran cambio en mi vida laboral. Después de 15 años trabajando duro, con mi nombre reconocido y un puesto de mucha responsabilidad en una de las principales empresas del sector en Brasil, decidí cambiar pues tenía otras ambiciones para mi vida. Debo confesar que tampoco previa buen augurio para el futuro de mis actividades dentro de la empresa, era responsable por el sector de contratación, supervisión y producción de proveedores, dónde noventa y cinco por ciento de las contrataciones eran de imprentas y a día de hoy sabemos que la gran mayoría de las imprentas han caído en picado con las crisis económicas y las nuevas tecnologías. La cuestión es que en mi cabeza si no hiciera el cambio en aquél momento no lo haría y sería devorada por las dificultades futuras del mercado. Mis compañeros mal sobrevivieron los 5 años que se siguieron, mientras que yo fui en un creciente.
El cambio de ahora toca puntos distintos, como comercial no preveo el fin de mi vida laboral – si bien que por algun motivo, sea cual sea, tengo dificultad en conseguir un trabajo, justo al contrario. Hoy más que nunca las empresas necesitan de un comercial con foco en la atención al cliente y en la captación de nuevos. Mi cuestión ahora es distinta, primero por la dificultad de encontrar un trabajo, no sé si por la edad, por ser mujer o por mi acento… Vale, pero eso no me para, sigo buscando y seguiré buscando. La cuestión prioritaria es otra, es una voz que habla dentro de mí y cuestiona que estoy haciendo para mejorar la comunidad en que vivo? Y qué hago? Nada de excepcional. Quizás con la FP para atención a personas en estado de dependencia pueda hacer distinto, aprender a cuidar y hacerlo a mi manera con amor, respecto y calidad.
Estoy contenta, hoy me inscribí en este curso. Toca empezar una vez más. Así es la vida.
Miro el GPS, me toca conducir por esta carretera otros 10km, hasta ahora he cruzado con unos pocos coches, tan pocos que me olvidé el número en que he parado de contarlos. Observo la estrada, unas pocas casas agrupadas y abandonadas salpican en el paisaje natural de Galicia. Me encanta ir por las carreteras autonómicas y nacionales. Recuerdo cómo era conducir en mi país de origen y no lo echo de menos, carreteras atascadas y en malas condiciones era lo típico por donde fuera. Algunas veces me pregunto cómo fue capaz de vivir en una ciudad con tamaño caos. La ciudad es bonita, las personas son agradables, pero el clima de desorden y la multitud de ruidos y gente hace que vivir allí sea un desafío diario de supervivencia al cual nos adaptamos y no nos damos cuenta de cuan enfermos nos tornamos.
Los colores de Galicia son otro punto a admirar. La multitud de tonos de verdes y azules, junto a los colores de las casas de piedra y ladrillo hacen de esta región una obra de arte a cielo abierto. Siempre que voy de viaje, como hoy que visite un pueblo que dista 74km de dónde vivo, permito que mis ojos se pierdan en el horizonte buscando nuevos contrastes y grabando imágenes en mi retina, para recordarme después.
Hoy, mientras conducía, tuve que parar para contestar a una llamada y pude percibir unas cuantas vacas pastando en una pequeña finca. Sentí la paz y el equilibrio que emanaba de toda aquella situación. Las vacas compartiendo comida y finca con una pequeñas ovejas, un hombre trabajando para mantener la rutina de cultivo y creación de los animales. Un trabajo pesado y mal pagado, pero de suma importancia para nuestra supervivencia.
Seguí mi camino y pude observar la cantidad de casas abandonadas o cerradas en estos pequeños pueblos, cuantas personas necesitando de un lugar para vivir y aquí tanto espacio desperdiciado. No tengo ni una sola idea que pueda ayudar a que la situación sea distinta para los demás, para el planeta. Vivi en una gran ciudad, con más de 7 millones de personas amontonadas en edificios 12 o más plantas y tardé mucho en adaptarme a vivir en una ciudad con 90mil habitantes, y en realidad me cambiaría para una mucho menor, si fuera posible. Ganamos mucho, en salud física y mental, viviendo con poco y en un sitio tranquilo. Después de volver de mi viaje, me senté a escuchar una entrevista a uno YouTuber brasileño que en determinada parte de su entrevista habló de la violencia en las grandes ciudades y de amigos perdidos en muertes absurdas por una bala perdida. Recordé que a día de hoy eso ya no me preocupa, este miedo ya no es parte de mi vocabulario. En verano duermo con las ventanas abiertas en un piso de primera planta. Nos últimos dos años no he pasado ni una sola vez la llave a la puerta de mi piso. Mi coche se queda a calle, no tengo garaje ni tampoco alquilo una, no veo la necesidad. El valor del seguro – del piso y del coche – es infinitamente menor del que pagaba en mi otro País.
Hoy mi hijo me preguntó – después de ver la entrevista al YouTuber – mamá te sientes brasileña o española? No tarde mucho en contestar, ni por nacimiento ni por documento soy española, pero de corazón soy española y gallega.
Dicen que la esperanza es la última que abandona el barco, que perder la paciencia es perder la batalla y que los grandes logros solo llegan cuando perseveras. Que no llega antes quien más corre, quién más atajos toma ni quien cruza primero la línea de salida. Ni quien menos se cae. Ni quien más […]
Es con la esperanza que bailo mis días, creyendo que un día recibiré una llamada que diga que fui seleccionada para un trabajo. No sé lo que pasa, si la edad, el hecho ser mujer, la nacionalidad, el acento… algo hay que me dificulta a conseguir un trabajo. Hace dos años que busco y la única oportunidad laboral que encontré fue como autónoma. Lo haría sin problemas, si uno de los dos que somos a casa, tuviéramos trabajo, resulta que vamos los dos sin trabajo. Los dos sin trabajo por dos años. Por eso no puedo sacar, de lo muy poco que tengo a casa, para invertir en un trabajo que no necesariamente me remunerará al momento.
Hubieron muchos momentos que el desanimo me invadió con fuerzas, pero tengo que seguir, mirar adelante y creer que de todo se aprende y que al final uno siempre sale campeón en lo que le toca, si aprende en su trayectoria y la hace bien. La cuestión es que estamos robotizados con el pensamiento de que el victorioso es el que más gana, que más hace, que más tal y tal. Cuando en realidad hay muchos que son los más y más, pero que al final no sienten el más en sus vidas. No tienen tiempo para eso o no encuentran la felicidad en lo más que han conquistado. Al final ser o tener más no es lo que cuenta para la conquista de la felicidad ni de la paz.
De la vida – que como siempre digo, es única y muy corta – llevamos muy poco o nada. Acumular no sirve para nada y solo he aprendido que puedo vivir con poco cuando, de verdad, tenía muy poco. Cuando empecé con el minimalismo, hace 8 años, no imaginaba que en algun momento lo tendría que vivir en su esencia. En aquél momento, empecé a implantarlo en mi vida con el deseo de tener menos tareas a casa, con el propósito de tener una vida más sencilla, más barata y que tuviera más tiempo para mí y los míos. Regalé cajas y cajas de ropas, libros y utensilios que no me hacían falta. Todo lo que no había usado en un año fue regalado, casi todo mi muestrario de trabajo – libretas, agendas, cuadernos y bolígrafos – fue dado a niños y niñas que hicieron la fiesta al recibir aquellos objetos. Mi piso se quedó con el justo y necesario, hasta que dos años después lo vendí – o regalé – todo lo que sobraba para cambiarme de país, con la esperanza de seguir mi vida con más tranquilidad y seguridad. Transformé todo lo pasivo en activo, objetos en dinero. Lo junté, lo ahorré con el objetivo de tener la seguridad económica en mi nuevo proyecto de vida. Imaginaba que sería difícil conseguir un empleo, lo que no imaginaba era que una vez trabajando me quedaría sin trabajo y que me costaría tanto tiempo conseguir una nueva oportunidad.
Dos años sin trabajo, mi marido y yo. Dos años viviendo de ayudas externas porque nuestro dinero se acabó. Dos años buscando y siendo rechazada. Dos años preguntándome que hice, o hago, de mal para no conseguir. Dos años mirando las cartas del tarot, pidiendo a Dios que me bendiga con un trabajo adecuado. Dos años sintiendo me mal por deber dinero a otras personas, por no poder comprar una ropa para mi hijo, que las tiene pequeñas o rasgadas. Dos años de recibos impagados, recibiendo los cobros y la presión por pagamento inmediato. Dos años aprendiendo a vivir con lo necesario, o lo mínimo. Dos años aprendiendo a amar el sencillo, a dar las gracias por lo que tengo y a ser feliz con lo poco. Sigo buscando un trabajo, sigo siendo recusada en las entrevistas, pero sé que una puerta está sin llave, tengo que encontrarla y abrirla, es la puerta de mi trabajo, donde me seleccionarán y seré reconocida por mi valía profesional. No sé cuando encontraré esta puerta, si hoy, mañana, este mes o el próximo, solo sé que encontraré.
Antes siempre estaba disgustada con lo que tenía o hacía, siempre quería más. Ahora no. La verdad más pura, es que nunca fue tan fácil vivir como lo es ahora. Además, descubrí que aún puedo vivir con menos – si fuera el caso, si fuera necesario -, pero estoy segura que no será. Pronto mi marido y yo tendremos un trabajo para poner la vida en orden. No un orden como conocía, y sí, uno nuevo con poco de lo que no es esencial y mucho de felicidad y tiempo en família.